El Ejército Popular de Liberación de China llevó a cabo un “entrenamiento de combate” con drones cerca de la isla Pratas, un territorio bajo control del Gobierno taiwanés situado a unos 310 kilómetros al sureste de Hong Kong, informó el sábado la agencia oficialista Xinhua.
Tian Junli, portavoz del Comando del Teatro Sur de Operaciones del EPL, señaló que Beijing había realizado “un entrenamiento rutinario de vuelo con drones en el espacio aéreo sobre la isla Dongsha, en China”, usando el nombre en mandarín para Pratas.
“El entrenamiento fue completamente justificado y legal”, aseveró el vocero.
En un comunicado anterior, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán indicó que había detectado un dron de reconocimiento chino a las 05:41 hora local del sábado en las inmediaciones de la mencionada isla, y que notificó de inmediato a la guarnición militar de Pratas para “reforzar la vigilancia y alerta aérea”.
Según el ministerio taiwanés, el aparato ingresó en el espacio aéreo sobre Pratas en torno a las 05:44 horas, manteniéndose fuera del alcance de los sistemas de defensa aérea taiwaneses.
“Tras ser advertido a través de comunicaciones por canales internacionales, (el vehículo) abandonó la zona a las 05:48”, indicó el ministerio, que no brindó detalles concretos sobre el tipo de aeronave involucrada en la operación.
Las autoridades taiwanesas calificaron la maniobra como una acción “altamente provocadora e irresponsable” atribuida a las fuerzas armadas chinas. El Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán declaró que estas operaciones han dañado gravemente la paz y la estabilidad regionales, violan normas del derecho internacional y serán objeto de condena.
La isla Pratas es uno de los territorios controlados por Taiwán en el mar de China Meridional, unas aguas cuya soberanía Beijing reclama en su casi totalidad y por las que pasa alrededor de un tercio del tráfico marítimo mundial.
Las autoridades de Beijing también consideran al conjunto de Taiwán como una “parte inalienable” del territorio chino y no descartan el uso de la fuerza para hacerse con su control, una postura rechazada por el Ejecutivo de Taipéi, que sostiene que solo los 23 millones de taiwaneses tienen derecho a decidir su futuro.

El incidente se produjo poco después de que el ejército chino desplegara aviones y buques de guerra para vigilar el tránsito de dos buques estadounidenses por el Estrecho de Taiwán. Entre el 16 y el 17 de enero, el destructor estadounidense de misiles guiados USS John Finn y el buque de investigación oceanográfica militar USNS Mary Sears cruzaron el estrecho.
El coronel Xu Chenghua, portavoz del Mando de Operaciones Oriental del Ejército Popular de Liberación, indicó que China movilizó recursos navales y aéreos para monitorear y rastrear los movimientos de los buques estadounidenses, garantizando “una respuesta y una gestión eficaces”.
Las autoridades del régimen chino ven la presencia de buques estadounidenses en esa vía marítima como una “amenaza a su soberanía nacional”. Beijing ha insistido en mantener una vigilancia activa para prevenir lo que considera incursiones extranjeras no autorizadas en aguas de interés estratégico.
Los episodios ocurren en medio de crecientes tensiones en la región. El jueves, Japón y Filipinas firmaron un pacto de defensa que permitiría la provisión libre de impuestos de municiones, combustible, alimentos y otras necesidades cuando sus fuerzas realicen entrenamientos conjuntos para aumentar la disuasión contra la creciente agresión de China en la región.
Los barcos guardacostas chinos y filipinos han tenido enfrentamientos cada vez más hostiles en el mar de China Meridional bajo el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., quien asumió el cargo en 2022.
Beijing reclama prácticamente toda la región marítima, donde ha reforzado su presencia de guardacostas y naval y ha construido bases en islas artificiales para fortalecer sus reclamos. Malasia, Vietnam, Brunéi y Taiwán también han estado involucrados en los prolongados enfrentamientos territoriales.
