La actividad militar en las cercanías de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), fuera de servicio, han causado la interrupción del suministro eléctrico externo necesario para la custodia de los residuos radiactivos del grave accidente que dañó la instalación en 1986, informó este martes el OIEA.
“Varias subestaciones eléctricas ucranianas vitales para la seguridad nuclear se vieron afectadas por la actividad militar generalizada esta mañana”, denunció el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, en un comunicado en redes sociales.
La central de Chernóbil, protegida por un sarcófago que protege los restos del reactor número 4, “perdió toda la energía externa”, añadió el diplomático argentino, que no especificó el origen de esa “actividad militar”.
Situada en el norte de Ucrania, la planta de Chernóbil sufrió en 1986 el peor accidente nuclear de la historia.
Según el OIEA, además de las conexiones con las siniestradas instalaciones atómicas, esa actividad militar ha dañado otras líneas eléctricas que suministran energía a otras plantas atómicas del país invadido por Rusia hace cuatro años.

“El OIEA está siguiendo activamente los acontecimientos para evaluar su impacto en la seguridad nuclear”, subrayó Grossi, quien lleva desde que comenzó el ataque ruso a Ucrania pidiendo crear zonas libres de combates y bombardeos en torno a las instalaciones atómicas ucranianas.
Rusia atacó esta madrugada a Ucrania con más de 30 misiles y cerca de 440 drones y las subestaciones eléctricas conectadas a las centrales nucleares fueron parte de los objetivos golpeados.
Se prolonga así la ola de ataques rusos al sistema energético ucraniano que ha provocado amplios apagones y largas interrupciones en el funcionamiento de la calefacción en pleno invierno, con temperaturas gélidas que este martes cayeron a un mínimo de 11 grados bajo cero.
El ejército ruso capturó la planta el primer día de su invasión de 2022, antes de retirarse unas semanas después.
Ucrania ha acusado repetidamente a Moscú de atacar Chernóbil y sus otras centrales nucleares, afirmando que los ataques de Moscú corren el riesgo de desencadenar un desastre potencialmente catastrófico.

Ucrania reduce regularmente la energía en sus centrales nucleares tras los ataques rusos a su red eléctrica.
En octubre, un ataque ruso a una subestación cerca de Chernóbil cortó el suministro eléctrico hacia la estructura de confinamiento.
El director de la planta, Sergiy Tarakanov dijo a AFP que los niveles de radiación en el lugar se habían mantenido “estables y dentro de los límites normales”.
En una sala de control moderna, el ingeniero Ivan Tykhonenko controlaba 19 sensores y unidades de detección, monitorizando constantemente el estado del lugar.
Parte de las 190 toneladas de uranio que había en el lugar en 1986 “se fundieron, se hundieron en la unidad del reactor, la sala del subreactor, y aún existen”, dijo a AFP.

Las preocupaciones sobre el destino del lugar —y lo que podría ocurrir— son muy altas.
Otro impacto ruso —o incluso un potente ataque cercano— podría hacer que la capa interna de radiación colapse, dijo el director Tarakanov a AFP.
“Si un misil o dron lo impacta directamente, o incluso cae en algún lugar cercano … provocará un mini terremoto en la zona”, dijo.
(con información de EFE y AFP)
