En un laboratorio del Instituto Butantan, en San Pablo, una escena llamó la atención de los científicos. Al revisar el cuerpo diminuto de una araña juvenil, notaron lo que parecía un adorno: una fila de esferas minúsculas que rodeaba su cuello. Lo que a simple vista parecía un collar, resultó ser una hilera de parásitos vivos. Este hallazgo llevó al descubrimiento de una especie de ácaro parásito en Brasil que hasta ahora había pasado inadvertida.
El hallazgo se produjo cuando un equipo de esa institución brasileña clasificaba muestras almacenadas durante años en su colección zoológica. Entre ellas, detectaron una araña juvenil de la familia Sparassidae con una estructura inusual en la base del cuerpo. El acarólogo Ricardo Bassini-Silva fue consultado y confirmó que se trataba de larvas de ácaros adheridas al pedicelo, una zona vulnerable situada entre el cefalotórax y el abdomen.
La especie identificada fue denominada Araneothrombium brasiliensis, y representa la primera vez que este género se documenta en Brasil. Hasta ahora, solo existía un caso previo de ácaros parásitos de arañas en el país, pero de una familia distinta. El hallazgo fue publicado en la revista International Journal of Acarology.

Las larvas de Araneothrombium brasiliensis miden cerca de 500 micrómetros (medio milímetro) y se adhieren formando una fila visible. Todas estaban notablemente engrosadas, lo que indica que se habían alimentado intensamente del fluido vital de las arañas. Este fluido, conocido como linfa, circula por el cuerpo de los artrópodos y cumple funciones similares a la sangre.
La fijación ocurre en el pedicelo, una franja delgada que carece de la protección de la quitina, el resistente material del exoesqueleto de los arácnidos. “Esta región es la más vulnerable al ataque de los ácaros, ya que otras partes poseen una alta concentración de quitina, formando un exoesqueleto difícil de penetrar”, explicó Bassini-Silva.
Los investigadores observaron que las larvas de este ácaro parasitaban arañas juveniles de al menos tres familias diferentes: Araneidae, Salticidae y Sparassidae. La preferencia por huéspedes jóvenes se relaciona con su menor capacidad defensiva y con el hecho de que durante su desarrollo atraviesan varias mudas de exoesqueleto, lo que incrementa su vulnerabilidad.

Uno de los aspectos más enigmáticos de Araneothrombium brasiliensis es que solo se conoce en su fase larvaria. Los adultos de la familia Microtrombidiidae llevan una vida libre y depredadora en el suelo, donde cazan pequeños insectos y otros ácaros, lo que dificulta su observación y estudio. “Para este grupo de ácaros, no es raro conocer muchas especies parasitas solo a partir de sus larvas”, señaló Bassini-Silva.
El descubrimiento de Araneothrombium brasiliensis se realizó en el municipio de Pinheiral, en el estado de Río de Janeiro, en entornos cercanos a cuevas y grutas. Esta localización coincide con la del primer ácaro parásito de arañas identificado en Brasil, Charletonia rocciai, detectado en 1979 y redocumentado en 2022.
El hallazgo pone en evidencia la importancia de revisar las colecciones zoológicas, ya que las arañas afectadas llevaban años almacenadas sin que nadie hubiese notado la presencia de estos ácaros. Además, la colaboración con empresas de consultoría ambiental y científicos de campo podría permitir la identificación de más especies.

Brasil registra más de 3.000 especies de arañas y, según Bassini-Silva, “tiene un potencial inmenso para el hallazgo de nuevos ácaros parásitos”. El registro de Araneothrombium brasiliensis no solo expande el área conocida para este género —descrita por primera vez en Costa Rica en 2017—, sino que sugiere la existencia de muchas especies aún no detectadas en los trópicos.
El peculiar “collar” de larvas fue la clave para identificar la presencia del parásito y conocer su relación con sus huéspedes. Los investigadores no descartan que Araneothrombium brasiliensis también pueda parasitar otros artrópodos, como algunos insectos, replicando lo que ocurre con otras especies del grupo.
Mientras los científicos esperan recibir nuevas muestras para profundizar en el estudio de estas interacciones biológicas, el hallazgo refuerza la relevancia de las colecciones y el trabajo interdisciplinario para desvelar los secretos de la biodiversidad brasileña.
