Luego de 36 horas de arduo trabajo, buzos de la Armada de Chile rescataron el cuerpo del sexto y último tripulante desaparecido del catamarán “Koñimo I”, el que zozobró la madrugada del lunes en el sector de Cochamó del Estuario de Reloncaví (1.080 kms al sur de Santiago) mientras los trabajadores dormían en su interior, dos de los cuales lograron sobrevivir nadando hasta la orilla.
Ahora, la Gobernación Marítima de Puerto Montt y el Ministerio Público local abrieron sendas investigaciones a fin de dilucidar las causas del naufragio y establecer las responsabilidades pertinentes.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Cristian Maldonado, Luis Figueroa, Marcos Zúñiga, Matías Reinier, Jorge Argel y Erwin Mansilla, cuyos cuerpos, según confirmó la fiscal María Angélica de Miguel, fueron hallados dentro de la nave sumergida a 40 metros de profundidad a unos 70 metros de la costa, sin sus chalecos salvavidas.
La persecutora explicó que lo más probable es que el mobiliario de la embarcación haya impedido a los seis tripulantes fallecidos escapar por sus propios medios, asunto que será considerado en la investigación. Dicha situación, de hecho, hizo más difícil las labores de rescate de los buzos que participaron en la búsqueda de los cuerpos.
“Cuando esta nave se hunde, las cosas que estaban en su interior se mueven todas de lugar y, obviamente, tiene que haber sido la consecuencia que no pudieran salir”, detalló.

Debido a esto, De Miguel explicó que ahora lo primordial es reflotar al “Koñimo I” tal como se hundió, pues “lo importante es mantener el estado de esa nave hundida, no obstante que se han hecho obviamente sondeos y vídeos. Tenemos que tener claro que esa nave tiene que ser sacada con todo el cuidado posible para realizar objetivamente los peritajes que nosotros necesitamos y por lo tanto esa maniobra de reflotación es compleja”.
Así, la investigación buscará dilucidar por qué se hundió la embarcación y así establecer si los hechos configuran un cuasidelito o un delito.
El gobernador marítimo de Puerto Montt, Mario Besoain, por su parte, complementó que la Armada de Chile también abrió un sumario administrativo, aunque la embarcación “contaba con sus permisos de zarpe vigente y tenía un listado de pasajeros que también estaba al día”.
Besoain recalcó las dificultades que enfrentan ahora para reflotar al “Koñimo I”, pues es necesario realizar “evaluaciones de cálculos de ingeniería, tomar una serie de medidas. Reitero, es un trabajo complejo que se desarrolla a 40 metros de profundidad donde se necesita una rigurosidad también especial en lo técnico”, remató.
