El número de personas fallecidas en Nueva York por la reciente ola de frío extremo se elevó a 13, según datos consolidados por las autoridades locales el 31 de enero de 2026. Las víctimas, en su mayoría halladas a la intemperie, murieron tras la tormenta invernal que cubrió la ciudad y desencadenó varios días de temperaturas bajo cero, fenómeno que generó preocupación en torno a la capacidad de respuesta de los servicios públicos y la protección de la población vulnerable.
De acuerdo con información de The New York Times, el alcalde Zohran Mamdani confirmó que los equipos municipales intensificaron los operativos para trasladar a personas sin hogar a refugios y que, desde el inicio de la emergencia, se habilitaron recursos adicionales, como autobuses y vehículos adaptados para ofrecer resguardo, comida y atención médica. Dora Pekec, portavoz de la alcaldía, informó que más de 800 personas fueron trasladadas desde la vía pública a refugios temporales en los días que duró la emergencia, aunque la cifra de fallecidos siguió aumentando.
El episodio invernal, que comenzó el 25 de enero, expuso a la ciudad a temperaturas con sensación térmica de hasta -21 ℃ (-5 ℉), según registros oficiales. Este evento recordó el impacto de desastres recientes como el huracán Ida, que en 2021 dejó 14 víctimas mortales en la ciudad, y reabrió el debate sobre la eficacia de las políticas para personas sin techo y la preparación institucional ante fenómenos climáticos extremos, según reportó The New York Times.
Las trece víctimas de la reciente ola de frío fueron localizadas en distintos puntos de Nueva York, incluyendo hospitales, parques y zonas residenciales, de acuerdo con los datos citados por The New York Times. Entre los casos identificados, se registraron:
- Un hombre hallado entre dos edificios de un hospital en el Bronx.
- Un individuo encontrado en un parque del distrito de Queens con documentos de alta médica en su posesión.
- Una mujer de 90 años localizada fuera de una vivienda en Brooklyn.
Las autoridades municipales informaron que al menos seis de los fallecidos estaban en los registros de los servicios de atención a personas sin hogar. El resto de los casos sigue bajo investigación para determinar si había antecedentes de vulnerabilidad social. Hasta el momento, las identidades y causas exactas de muerte no han sido divulgadas públicamente, aunque la mayoría de los casos evidenciaron signos de exposición al frío extremo, según precisó The New York Times.
Frente al aumento de muertes y la persistencia de temperaturas bajo cero, el gobierno de Nueva York activó protocolos de emergencia para ampliar el alcance de los servicios sociales. El alcalde Mamdani anunció el despliegue de trabajadores municipales y de organizaciones sociales para patrullar las calles e identificar a personas en situación de calle, de acuerdo con The New York Times.
Entre las acciones implementadas se incluyen:
- Habilitación inmediata de un nuevo refugio de emergencia.
- Uso de vehículos adaptados (“ambulettes”) para trasladar a personas sin hogar a instalaciones seguras.
- Extensión de horas extra a empleados municipales y equipos de salud mental.
- Refuerzo de la presencia de personal de asistencia social en zonas críticas.
La portavoz de la alcaldía, Dora Pekec, detalló que la ciudad trasladó a más de 800 personas de la vía pública a refugios desde el 19 de enero. Además, se emitieron advertencias a la población para limitar la exposición al frío y evitar desplazamientos innecesarios durante los días más críticos.
La gestión de la emergencia por parte del alcalde Zohran Mamdani fue objeto de cuestionamientos, especialmente tras declaraciones del exalcalde Eric Adams, quien a través de sus redes sociales afirmó haber advertido sobre el riesgo de modificar la política de desalojo de campamentos de personas sin hogar. Adams declaró: “Rogué que no se eliminara la medida que protegía a los neoyorquinos sin techo del frío en campamentos improvisados”, mensaje recogido por The New York Times.
Representantes de organizaciones dedicadas a la protección de personas sin hogar, como Dave Giffen, director ejecutivo de la Coalition for the Homeless, señalaron que ninguna de las trece víctimas residía en campamentos, según los registros oficiales consultados por el propio Giffen y citados por The New York Times. Giffen expresó: “La ciudad debe utilizar todos sus recursos para proteger a quienes no tienen hogar durante esta ola de frío mortal. El alcance debe ser constante y repetitivo para asegurar que todos sepan dónde pueden resguardarse”.
El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) continúa investigando las circunstancias en torno a las muertes y no ha divulgado información adicional sobre los casos recientes.
El saldo de víctimas en el reciente episodio de frío extremo se aproxima al registrado tras el huracán Ida en 2021, cuando se reportaron 14 muertes en la ciudad, según datos oficiales consultados por The New York Times. Las temperaturas alcanzaron valores que, de acuerdo con reportes meteorológicos, no se registraban desde hace más de una década en la región.
La ciudad informó que, desde que comenzaron las bajas temperaturas, se han realizado más de 800 traslados de personas sin hogar a refugios municipales, priorizando a quienes presentaban condiciones de salud delicadas. El aumento de muertes ha planteado interrogantes sobre la capacidad de los servicios municipales para evitar fallecimientos durante emergencias climáticas, según lo recogido por The New York Times.
El alcalde Mamdani promovió una política menos restrictiva respecto al desalojo de campamentos de personas sin hogar, en contraste con la administración de su antecesor. Esta decisión generó debate sobre su impacto y eficacia ante eventos climáticos extremos. Las autoridades aseguran que la mayoría de las víctimas no vivía en campamentos y que se reforzó la oferta de refugios y la asistencia de emergencia, de acuerdo con The New York Times.
La ciudad mantiene activos los protocolos de emergencia climática, conocidos como Code Blue, que obligan a los refugios a aceptar a cualquier persona que solicite resguardo mientras persistan las condiciones de riesgo. Las agencias municipales continúan monitoreando la situación y ajustan los operativos según la evolución del clima y la demanda de servicios.
El aumento de muertes vinculadas a la ola de frío resalta la importancia de contar con servicios de emergencia robustos y una preparación institucional adecuada para enfrentar eventos climáticos extremos. Las medidas adoptadas por la alcaldía de Nueva York, como la apertura de nuevos refugios y la intensificación de los operativos de asistencia, buscan reducir los riesgos durante las próximas jornadas, en las que se prevén temperaturas similares.
La continuidad de las investigaciones policiales y la revisión de las políticas públicas de atención a personas sin hogar se mantienen en la agenda de la ciudad. Las autoridades recomiendan minimizar la exposición al frío y utilizar los servicios de asistencia disponibles, mientras se monitorean las condiciones meteorológicas y se ajustan los protocolos de emergencia, según información de The New York Times.
