La Intendencia Departamental de Maldonado alertó en Uruguay por la aparición de fragata portuguesa en la Playa Mansa de Punta del Este y exhortó a bañarse “con precaución”. La municipalidad señaló en un comunicado que se trata de una especie sobre la que hay que tener “especial cuidado”.
La presencia fue detectada en horas de la tarde, cerca de la parada 31, en el ingreso oeste de Punta del Este.
El oceanógrafo Pablo Nuñez, del Departamento de Gestión Ambiental, dijo que los pólipos defensivos de estos celenterados presentan toxinas más poderosas que sus parientes las agua vivas. Sin embargo, al igual que las cubomedusas que llegan a las costas uruguayas no se han registrado víctimas fatales.
La intendencia recomendó, de todas formas, no manipularlas, ni aun muertas. En caso de contacto, la bióloga Ana Martínez Goicochea dijo que se recomienda lavar bien con agua salada, tratando de sacar todos los tentáculos así no quedan cnidocitos, las células urticantes que expelen el veneno si son estimuladas.
No hay que lavarse nunca con agua dulce porque disparan más cnidocitos. Otra opción es colocarse compresas de agua salada fría. En caso de contacto con este tipo de especie es apropiado concurrir al médico.
La carabela portuguesa, conocida también como ‘fragata portuguesa’, ‘agua mala’, ‘botella azul’ o ‘falsa medusa’, es, en realidad, un hidrozoo y no una medusa verdadera. Sus tentáculos llegan a medir hasta 10 metros de longitud, mientras que su característica vela gelatinosa alcanza entre 15 y 30 centímetros. Esta estructura le permite desplazarse guiada por vientos y corrientes marinas, lo que explica su llegada ocasional a las costas del Caribe, en especial durante ciertos períodos del año.
En el verano pasado, Infobae publicó una nota que alertaba la presencia de este superorganismo en las costas uruguayas y señaló que podría llegar a las de Argentina. Su nombre científico es Physalia physalis y, pese a su forma, no es una medusa, sino que es una compleja colonia de organismos especializados, llamados zooides, que trabajan en conjunto para sobrevivir.

Estos individuos desempeñan funciones específicas: flotación, alimentación, reproducción y defensa. La estructura visible en la superficie del agua, el pneumatóforo, actúa como flotador y vela, permitiendo que el organismo se desplace impulsado por el viento.
“Aunque la apariencia de la carabela portuguesa es similar a la de una medusa, técnicamente no lo es. Es, de hecho, un conglomerado de organismos que cooperan como una colonia para sobrevivir”, explicaron el año pasado desde el Municipio de La Paloma, una playa de Rocha.
El contacto con los tentáculos de una carabela puede ser extremadamente doloroso y peligroso. Los cnidocitos liberan toxinas que afectan el sistema nervioso, los músculos y, en casos graves, los centros respiratorios. Aunque rara vez son fatales para los humanos, las picaduras pueden causar lesiones cutáneas severas y reacciones sistémicas.

En un ser humano, además de una dolorosa y duradera lesión cutánea, las consecuencias de la picadura dependerán de la cantidad de toxina que inyecte. Eso, a su vez, estará en función del tamaño de la carabela, de lo “intenso” que sea su abrazo (número de tentáculos que contacten con la piel) y de la biomasa del afectado.
Tradicionalmente, las carabelas portuguesas habitan áreas tropicales y subtropicales en los océanos Pacífico, Índico y Atlántico. Sin embargo, en los últimos años, se han registrado avistamientos en el Mediterráneo y costas del Atlántico europeo, además de España y Uruguay.
La actual temporada de turismo de Uruguay es evaluada como positiva por los empresarios del sector. Aunque todavía no están los datos procesados por el Ministerio de Turismo, la Dirección Nacional de Migración informó que entre el 20 de diciembre de 2025 y el 26 de enero de 2026 ingresaron a Uruguay 941.715 personas, cerca de la mitad llegaron desde Argentina.
