
Rocío Ruz / Europa Press
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) ha informado en un comunicado que el pasado mes de noviembre realizó la última inspección sobre el terreno de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en el entorno de Adamuz, donde se produjo el descarrilamiento, y constató que el carril se encontraba “en condiciones adecuadas”.
A esta inspección, que abarcó unos 4 kilómetros y fue efectuada a pie por técnicos especializados el 5 de noviembre, se suman otras dos, según informa la entidad pública. La primera fue una auscultación geométrica, realizada el 3 de octubre mediante un tren con instrumentación técnica que “verificó la correcta disposición de la vía (nivelación, ancho, etc.)” y la segunda se llevó a cabo el 21 de noviembre, también por un tren que comprobó la respuesta del convoy al interaccionar con la vía, señala la entidad.
El comunicado subraya que Adif «cumple escrupulosamente” la normativa sobre inspección y conservación de las infraestructuras ferroviarias, con protocolos y procedimientos que prestan especial atención al mantenimiento “predictivo y preventivo”.
Aclara que ante cualquier incidencia, la infraestructura se inspecciona a pie o a bordo de vehículos ferroviarios. De este modo, además de las inspecciones que se realizan a pie de forma periódica, a lo largo de todo el trazado y de “forma exhaustiva” sobre cada uno de los elementos que componen la infraestructura ferroviaria -en la red de alta velocidad se realizan dos al año-, Adif emplea trenes auscultadores “que recorren las líneas ferroviarias e inspecciones con ultrasonidos mediante equipos instalados en trenes o a pie”, explica la entidad en el comunicado.
