
A partir del 1 de mayo de 2026, Ámsterdam eliminará la publicidad de productos cárnicos de todos los espacios públicos gestionados por el Ayuntamiento, entre los que se incluyen vallas, marquesinas, paradas de autobús y estaciones de metro. Con esta decisión, que ha recibido el respaldo de 27 de los 45 concejales en el pleno municipal, la ciudad se convierte en la primera capital del mundo en adoptar una prohibición integral de los anuncios de carne en el espacio de propiedad pública.
La carne no es la única categoría incluida en esta prohibición. La medida también afecta a la publicidad de combustibles fósiles, vuelos comerciales, cruceros y vehículos de gasolina, y se enmarca dentro de una serie de políticas orientadas a la promoción de hábitos más saludables y sostenibles.
El gobierno local, impulsado por GroenLinks (Verde/Izquierda) y el Partido por los Animales, ha justificado esta ordenanza en la protección de la salud pública, el bienestar animal y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la alimentación. La prohibición no afectará a los comerciantes en sus propios establecimientos, por lo que carnicerías y restaurantes podrán seguir exhibiendo y promocionando sus productos dentro de sus locales.
Sin embargo, todas las formas de promoción en el mobiliario urbano y los soportes municipales quedarán restringidas. Desde el consistorio, han subrayado que la medida no limita el consumo ni la venta de carne, sino que pretende reducir la exposición publicitaria a productos asociados a riesgos tanto sanitarios como ambientales.
El acuerdo municipal ha contado con el respaldo de distintos sectores vinculados a la concienciación alimentaria. Joey Cramer, director de ProVeg Países Bajos, ha destacado que el grueso de las emisiones de carbono del sistema alimentario procede de la producción de carne, por lo que ha considerado lógica la decisión de Ámsterdam. “Esta política respalda el objetivo actual de Ámsterdam de garantizar que la dieta de sus ciudadanos sea 50 % vegetal para 2050. Este cambio no solo es bueno para el clima, sino también para la salud de las personas y, por supuesto, para los animales”, ha asegurado Cramer.
El respaldo científico a la medida proviene, entre otros, de un estudio publicado en Nature Food en 2021 y liderado por la Universidad de Illinois, el cual señala que la producción de alimentos de origen animal es responsable del 57% de las emisiones globales del sistema alimentario, mientras que los vegetales solo suponen el 29%. La carne de vacuno destaca especialmente por su impacto, ya que genera el 25% de las emisiones dentro del total alimentario mundial.
Ámsterdam no ha sido, de hecho, pionera en este tipo de medidas, pues ya otras ciudades de Países Bajos adoptaron decisiones similares. Es el caso de Haarlem que, en 2022, se convirtió en la primera ciudad en restringir la publicidad de productos cárnicos. Desde entonces, otras siete ciudades neerlandesas han estudiado medidas similares, y Ámsterdam es ahora la tercera en aplicar la prohibición.
Por otro lado, esta decisión también ha sembrado algunas dudas en ciertos sectores sobre la viabilidad práctica y la aplicabilidad jurídica de la prohibición. Algunos anunciantes y asociaciones comerciales la describen como simbólica o “jurídicamente arriesgada”, y advierten de que las empresas con anuncios ya existentes en espacios públicos podrían emprender acciones legales.
En cuanto al impacto económico real de medidas como esta, cabe destacar que la publicidad de carne representa únicamente el 0,1 % de los anuncios actuales en los espacios públicos de Ámsterdam, mientras que los combustibles fósiles representan el 4,3 %.
