El avance de la temporada de influenza en Estados Unidos ha provocado al menos 18 millones de infecciones y 230.000 hospitalizaciones, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La situación afecta principalmente a niños y personas con factores de riesgo, y se desarrolla en el contexto de la circulación de una nueva variante viral que ha modificado la dinámica epidemiológica del país durante el invierno de 2025-2026.
De acuerdo con el último informe de los CDC, la actividad gripal se mantiene alta o muy alta en 33 estados, mientras que las hospitalizaciones y muertes asociadas a la influenza han superado los registros de temporadas previas. La vigilancia epidemiológica indica que la variante predominante es la subclade K del virus H3N2, responsable del repunte de casos y hospitalizaciones en las últimas semanas.
La propagación de la influenza en el país se produce tras una temporada previa de alta mortalidad pediátrica y bajo el impacto de cambios en las políticas de vacunación infantil. El organismo sanitario federal sostiene la recomendación de vacunación universal para personas mayores de seis meses, aunque algunos ajustes en el calendario han generado debate entre especialistas y familias.
Según el reporte oficial de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicado el 16 de enero de 2026, la temporada gripal ha generado al menos 18 millones de contagios y 230.000 hospitalizaciones. Las cifras incluyen 9.300 muertes asociadas a la influenza, dentro de las cuales se han registrado 32 fallecimientos pediátricos. De acuerdo con el análisis de los CDC, aproximadamente el 90% de los decesos infantiles ocurrieron en menores que no estaban completamente vacunados contra la gripe.
La actividad gripal se concentra principalmente en 14 estados que presentan niveles “muy altos” de circulación viral, mientras que otros 19 mantienen una incidencia catalogada como “alta”. El porcentaje de pruebas positivas en la segunda semana de enero fue del 18,6%. Estas cifras, según los CDC, confirman la persistencia del brote y la presión sobre los sistemas de salud.

La temporada 2025-2026 se caracteriza por la circulación mayoritaria de la subclade K del virus H3N2, una variante de influenza A identificada por el sistema de vigilancia de los CDC. Más del 90% de las muestras estudiadas desde finales de septiembre corresponden a esta subvariante, que también ha sido detectada en Canadá, Japón y el Reino Unido en los últimos meses.
El predominio de la subclade K ha modificado la distribución de los casos, con una mayor incidencia en niños y adolescentes. Los CDC destacan que esta variante ha impulsado un aumento de hospitalizaciones pediátricas, especialmente en menores de cinco años, y un repunte de las consultas en servicios de urgencias.
El informe de los CDC señala que la mayoría de las consultas médicas por síntomas gripales corresponden a menores de 24 años, con especial énfasis en niños de hasta cuatro años. Hasta la segunda semana de enero, se habían registrado 32 muertes pediátricas, una cifra inferior a la de la temporada anterior, cuando se reportaron 289 fallecimientos infantiles.
La dependencia federal resalta que el 90% de los niños fallecidos en la presente temporada no estaban completamente vacunados, situación que ha reavivado el debate sobre la campaña de inmunización. El organismo actualizó recientemente su calendario de vacunación infantil, dejando de recomendar la inmunización universal y sugiriendo que las familias consulten con sus proveedores de salud antes de vacunar a niños y adolescentes.

Los CDC mantienen la recomendación de vacunar a todas las personas mayores de seis meses, incluso cuando la temporada de gripe ya está avanzada. El objetivo principal de la inmunización, según el organismo, es reducir el riesgo de complicaciones graves, hospitalización y muerte. En declaraciones a ABC News, el doctor Aaron Milstone, director pediátrico de prevención de infecciones en el Johns Hopkins Health System, afirmó: “El objetivo de la vacuna antigripal es evitar hospitalizaciones y muertes; no es 100% efectiva para evitar la infección, pero sí reduce la gravedad”.
El informe semanal de los CDC también observa una tendencia a la baja en el porcentaje de pruebas positivas y en las consultas médicas por enfermedades respiratorias, que representaron el 5,3% del total de atenciones en la segunda semana de enero. Sin embargo, la agencia advierte que la actividad gripal podría experimentar un nuevo repunte tras el periodo vacacional de invierno.
La temporada 2024-2025 registró el mayor número de muertes infantiles asociadas a la influenza desde 2004, con un total de 289 fallecimientos, según datos históricos de los CDC. El actual ciclo invernal muestra una menor mortalidad pediátrica, aunque el número de hospitalizaciones y casos totales supera los promedios de años anteriores.
La variante H3N2 ha mostrado una rápida capacidad de transmisión intercontinental, lo que ha obligado a reforzar la vigilancia epidemiológica no solo en Estados Unidos, sino también en otras regiones del hemisferio norte. Los CDC han incrementado el monitoreo de subvariantes para anticipar posibles cambios en la severidad de la enfermedad y adaptar las estrategias de prevención.

El ajuste en el calendario de vacunación infantil promovido por los CDC responde a la revisión periódica de la evidencia científica sobre la inmunización contra la gripe. El organismo ahora sugiere que los padres consulten con sus médicos antes de vacunar a niños y adolescentes, en lugar de recomendar la vacunación universal para todos los menores de 18 años.
Esta modificación ha generado diversas opiniones en la comunidad médica y entre las familias, ya que la baja cobertura vacunal se asocia a un mayor riesgo de complicaciones graves en la infancia. Los CDC insisten en que la vacunación sigue siendo la principal herramienta para reducir el impacto de la gripe, especialmente en grupos de riesgo.
El sistema de vigilancia de los CDC recopila semanalmente datos sobre contagios, hospitalizaciones y defunciones asociadas a la influenza. El organismo publica actualizaciones periódicas en su sitio oficial y coordina con los departamentos de salud estatales para detectar variaciones regionales y brotes locales.
También se realiza un seguimiento específico de las variantes y subvariantes circulantes, lo que permite ajustar las recomendaciones de vacunación y tratamiento en función del comportamiento epidemiológico de cada temporada. La agencia anticipa que la actividad gripal podría mantenerse elevada en las próximas semanas y no descarta la aparición de un segundo pico posvacacional.
La alta incidencia de gripe en Estados Unidos implica una presión adicional sobre hospitales, clínicas y servicios de salud pública, de acuerdo con los datos recogidos por los CDC. Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la vacunación y de mantener las medidas de prevención, como el lavado frecuente de manos y la permanencia en casa ante la presencia de síntomas.
El seguimiento de la temporada continuará bajo la supervisión de los CDC, que actualizarán los datos y recomendaciones a medida que evolucione la situación. Las familias, especialmente aquellas con niños pequeños o miembros con enfermedades crónicas, deben mantenerse informadas sobre las pautas oficiales y consultar a sus proveedores de salud ante cualquier duda.
