El ex presidente boliviano Evo Morales se ausentó este domingo por cuarta semana consecutiva de su programa radial en la emisora cocalera Kawsachun Coca, sin que exista una explicación oficial clara sobre su estado de salud ni sobre si permanece en el país, alimentando las dudas sobre su paradero.
“Nuestro hermano Evo está a buen recaudo, por supuesto, cuidando la salud”, dijo el dirigente campesino Vicente Choque durante la emisión en la que el ex mandatario ha dejado de participar desde hace un mes.
La primera ausencia de Morales ocurrió el 11 de enero, cuando el moderador del programa explicó que el exgobernante había contraído dengue y necesitaba tratamiento médico. Unos días después, un dirigente cercano a Morales afirmó que la situación del líder político se había complicado, aunque esta versión no fue ratificada por ninguna otra fuente.
Morales, quien gobernó Bolivia entre 2006 y 2019, no ha aparecido públicamente en cuatro semanas, un plazo que contrasta con la actividad política diaria que mantuvo hasta hace poco en el Trópico de Cochabamba, su principal bastión político y sindical. Su actividad en las redes sociales también se ha vuelto intermitente durante el último mes, con varios días sin publicar. Su último mensaje en X fue el 26 de enero, en el que cuestionó al Gobierno del presidente Rodrigo Paz por hechos relacionados con el narcotráfico.
La ausencia prolongada ha alimentado especulaciones sobre su ubicación. El diputado opositor Edgar Zegarra Bernal, del partido Libre, aseguró la semana pasada que Morales ya no se encuentra en Bolivia y que estaría en México, debido a que el Gobierno no ejecutó la orden de aprehensión vigente contra el exmandatario.
“Evo Morales ya no está en Bolivia, está en México”, afirmó Zegarra, y denunció lo que calificó como un “silencio cómplice” del Ejecutivo. Consultado sobre el origen de su información, el legislador respondió “ya se van a enterar”.
Sin embargo, el Gobierno de Paz contradijo esa versión. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, señaló el jueves que la información que tiene el Ejecutivo indica que Morales permanece en el Trópico de Cochabamba. “La información que se tiene es que, como él mismo anuncia, como varios de sus adherentes anuncian, está en el Trópico de Cochabamba”, dijo a los medios.

Morales enfrenta un proceso judicial por el delito de trata agravada de personas. La Fiscalía de la región sureña de Tarija lo acusa de haber mantenido una relación con una menor de edad, con quien supuestamente tuvo un hijo en 2016, cuando ejercía la Presidencia. El ex gobernante ha rechazado estas acusaciones en varias ocasiones. Tras declararlo en rebeldía a inicios de 2025 por no presentarse a las audiencias, el Ministerio Público presentó la acusación formal en octubre pasado.
La orden de detención contra Morales sigue vigente, pero la Policía no ha podido ejecutarla. En octubre y noviembre de 2024, los seguidores del ex mandatario bloquearon carreteras durante 24 días para impedir el ingreso de los agentes al Trópico de Cochabamba. Desde entonces, los sectores afines a Morales se han mantenido atrincherados en la zona con palos y piedras, realizando una vigilia permanente para evitar su detención.
La situación se ha intensificado tras el anuncio del Gobierno sobre el retorno de la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos a Bolivia, organismo que fue expulsado del país en 2008 durante la presidencia de Morales. El 8 de enero, un helicóptero con presencia de funcionarios de la DEA sobrevoló la región cocalera, lo que generó preocupación entre los simpatizantes del ex mandatario. Según allegados de Morales, desde ese día los seguidores reforzaron la seguridad en la zona, con la guardia campesina pasando de 2.000 a 7.000 integrantes.
Bolivia es, según datos de la ONU, el tercer productor mundial de cocaína, precedido por Colombia y Perú.
