El ciclón mediterráneo Harry mantenía este miércoles en alerta máxima varias regiones del sur de Italia, donde el temporal ha provocado derrumbes en Calabria, inundaciones en Cerdeña y operaciones de rescate en Sicilia, informaron fuentes oficiales y medios locales.
El Departamento de Protección Civil mantiene la alerta roja en zonas meridionales e insulares, después de que las precipitaciones superaran los 300 milímetros en 48 horas, un volumen equivalente a varios meses de lluvia en la región. Las ráfagas de viento han alcanzado hasta 150 kilómetros por hora y las olas creadas por las marejadas llegan hasta 10 metros en las costas.
La tormenta ha traído lluvias intensas, vientos fuertes y marejadas ciclónicas a Sicilia, Cerdeña y Calabria desde el 19 de enero, lo que ha llevado al despliegue de 1.480 bomberos en las tres regiones. Sicilia registró el mayor número de incidentes, con más de 1.013 intervenciones.
Para este miércoles, se prevé alerta roja por riesgo hidráulico e hidrogeológico en Calabria, el noreste de Sicilia y algunas zonas de Cerdeña, con criticidad elevada. Se mantiene alerta naranja y amarilla por lluvias, tormentas y deslizamientos generalizados en gran parte del sur de Italia y Cerdeña, incluidas algunas zonas de Basilicata y Puglia.
Las escuelas permanecen cerradas en numerosas ciudades, entre ellas Messina, Enna, Catania, Cagliari y Crotone. El meteorólogo Tommaso Torrigiani prevé al menos “otras 24-48 horas de vida” para la tormenta.
En Sicilia, 200 municipios han activado los centros operativos comunales como coordinación para la emergencia. Más de 6.000 personas, divididas en 200 unidades del Departamento de Protección Civil, 1.000 voluntarios y 5.000 operadores municipales y de socorro, están trabajando para gestionar los daños y los riesgos del mal tiempo.
El martes por la mañana, un anciano resultó herido al ignorar las restricciones de paso y caer con su coche en un socavón abierto en la provincia de Messina. El hombre había tomado una zona prohibida al tráfico y logró llamar a los servicios de emergencia.
La Protección Civil siciliana calificó de “sin precedentes” la situación en el litoral de Catania, donde se registraron olas de hasta seis metros que hundieron varias embarcaciones pesqueras en el puerto.
Imágenes de circuito cerrado de televisión del martes mostraron el momento en que una marejada ciclónica inundó el comedor de un restaurante frente al mar en San Giovanni Li Cuti, Catania. Las imágenes muestran olas estrellándose contra las rocas fuera del local antes de impactar contra las ventanas e inundar el interior del restaurante.
En Linosa, isla de las Pelagias, decenas de embarcaciones fueron destruidas por una ola de siete metros. La carretera costera del Lanternino —que conecta el puerto viejo con Pozzolana di Ponente— y las vías de acceso a la zona de los Farallones quedaron destruidas. En la isla no existe un puesto de emergencia.
Los trenes han sido suspendidos entre Acireale y Siracusa y en la línea Palermo-Catania, así como en la Siracusa-Caltanissetta y en la Catania-Caltagirone.
La Guardia di Finanza (policía financiera y de fronteras italiana) informó de una operación de rescate en el volcán Etna. Según un comunicado de la unidad de Nicolosi, una patrulla de socorro alpino avanzó a pie —tras quedar sus vehículos bloqueados por 1,5 metros de nieve— para auxiliar a una familia de turistas suizos, incluida una niña de cuatro años, que presentaban síntomas de hipotermia.
En Calabria, situada en la “punta de la bota” italiana, el temporal ha causado graves daños en la provincia de Crotone, donde el corrimiento de tierras provocó el derrumbe de un ala del cementerio local y la caída de varios féretros por un barranco, informaron medios locales.
Algunas rocas cayeron sobre un automóvil en tránsito en la provincia de Reggio, con el conductor sufriendo contusiones. El alcalde de Catanzaro prohibió las entregas a domicilio en vehículos de dos ruedas en todo el territorio municipal.
Unas 100 familias fueron evacuadas en Roccelletta di Borgia, cerca de Catanzaro. Otras corrieron la misma suerte en San Sostene, Simeri Crichi y en el barrio de Piterà. También se evacuaron zonas costeras al norte de Crotone.
Ante la gravedad de la situación, las autoridades de Catanzaro y Reggio Calabria han ordenado el cierre de escuelas y edificios públicos.
El ciclone afectará especialmente este miércoles la región jónica, con vientos de tempestad, lluvias abundantes y mucha nieve en altitudes elevadas. Se prevén mejoras a partir del jueves.
Las islas menores, como las Eolias, permanecen incomunicadas por mar desde hace más de un día. La borrasca Harry ha puesto a prueba los sistemas de respuesta de emergencia de Italia meridional en pleno invierno, con autoridades instando a los residentes a evitar desplazamientos innecesarios hasta que mejoren las condiciones meteorológicas.
En Cerdeña, la ola de mal tiempo ha sido definida por expertos citados por medios locales como un “fenómeno nunca observado en los últimos tiempos”. En Capoterra y Sinnai, en la provincia de Cagliari, unas cien personas han sido evacuadas. Numerosos transbordadores desde la isla han sido bloqueados.
Fueron encontrados y, afortunadamente, en buenas condiciones los dos pastores de quienes no se tenía noticia desde la mañana del martes tras el desbordamiento del río Margiani en Ogliastra.
La Protección Civil regional indicó que varias presas, entre ellas la de Flumendosa, se encuentran bajo “vigilancia reforzada” para prevenir desbordamientos.
