El papa León XIV mantuvo este fin de semana un encuentro privado en el Vaticano con altos ejecutivos de los sectores minero y energético para abordar enfoques éticos en la extracción de recursos, en un contexto de creciente demanda global de minerales críticos. La reunión se enmarcó dentro de la Building Bridges Initiative, un proceso lanzado en 2022 y coordinado por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), que busca generar espacios de escucha y reflexión conjunta entre la Iglesia, el empresariado, la academia y las comunidades organizadas.
Durante el encuentro, el Pontífice —el primer estadounidense en liderar la Iglesia Católica y de padres peruanos— mostró especial interés por la dimensión humana de las actividades extractivas y llamó a la industria a garantizar el pleno respeto de los derechos humanos y la protección del medio ambiente. León XIV subrayó que el desarrollo económico y la transición energética no pueden avanzar a costa de comunidades vulnerables o ecosistemas frágiles.
Entre los asistentes se encontraban figuras destacadas del sector, como Mike Henry, director ejecutivo de BHP; Gustavo Pimenta, director ejecutivo de Vale; Robert Friedland, presidente ejecutivo de Ivanhoe; Ana Cabral, directora general de Sigma Lithium; y empresarios latinoamericanos como Hugo Eurnekian, José Luis Manzano, Alejandro Bulgheroni y Bettina Bulgheroni, presidenta del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP).
La Environmental Markets Fairness Foundation (EMFF) fue responsable de la organización, representada por su director ejecutivo Patricio Lombardi, quien destacó que la iniciativa buscó “tender un puente para que los líderes empresariales y el Papa puedan escucharse mutuamente en un diálogo abierto, conciliador y con el compromiso de continuar trabajando en estos temas”. Lombardi recalcó la importancia de los minerales críticos tanto para la vida moderna como para la atención médica, y señaló el compromiso del sector con la protección de la biodiversidad.
Los líderes empresariales coincidieron con el mensaje papal y enfatizaron que la minería ilegal es uno de los desafíos más graves para la industria, ya que fomenta la destrucción ambiental, los conflictos sociales y la violación de derechos humanos, además de socavar las prácticas responsables y el desarrollo económico legítimo.
Las discusiones giraron en torno a la construcción de puentes de inclusión con universidades, la reconciliación con sindicatos y comunidades organizadas, y la fraternidad con conferencias episcopales regionales. Los participantes analizaron cómo equilibrar el desarrollo económico con la justicia socio-climática y el cuidado de la “casa común”, en línea con la doctrina social de la Iglesia.
Con León XIV, la estrategia del Vaticano se orienta a la articulación directa con el sector, manteniendo exigencias claras en materia de derechos humanos, trabajo digno y responsabilidad ambiental.
La Santa Sede ha señalado que la iniciativa Borgo Laudato Si’, un proyecto ecológico y educativo en Castel Gandolfo, ejemplifica cómo los principios de la doctrina social católica pueden traducirse en acciones concretas de sostenibilidad y de inclusión social.
El Vaticano busca así desempeñar un papel más activo en los debates económicos globales, instando a las empresas a adoptar enfoques sostenibles que consideren tanto las necesidades territoriales como las aspiraciones de las comunidades. Se estima que la Iglesia Católica cuenta con 1.400 millones de fieles en todo el mundo y mantiene presencia en territorios remotos frecuentemente afectados por proyectos extractivos.
Las conversaciones también abordaron las amenazas y oportunidades actuales del sector, así como futuras acciones orientadas a promover un desarrollo económico compatible con la dignidad humana, la protección ambiental y una vida digna para todos. La Iglesia ha dejado claro que el progreso tecnológico depende de los minerales, pero advierte que la explotación debe regirse por límites éticos y garantías creíbles, con pleno respeto a las personas y los territorios.
