Estados Unidos presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU un plan para la desmilitarización de Gaza que incluye la retirada de armas a través de un proceso pactado y supervisado por monitores internacionales, junto con un programa de recompra financiado por la comunidad internacional.
El objetivo es garantizar la eliminación del arsenal del grupo terrorista Hamas y permitir la transición hacia una administración civil y la reconstrucción del enclave.
En una sesión del Consejo de Seguridad celebrada este miércoles, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que “Hamas no debe tener ningún papel en el gobierno de Gaza, directa o indirectamente, en ninguna forma».
Waltz precisó que el plan contempla la destrucción de toda la infraestructura militar, incluidos túneles y fábricas de armas, así como la retirada definitiva de los arsenales en manos del grupo extremista.
“Todos los elementos de terror y de ofensiva militar, incluyendo túneles y centros de producción de armas, serán destruidos y no serán reconstruidos”, subrayó.
Según el embajador, la desmilitarización estará supervisada por un equipo independiente de observadores internacionales.
“Monitores internacionales e independientes supervisarán un proceso de desmilitarización en Gaza, que incluirá la colocación permanente de armas fuera de uso a través de un proceso de desarme acordado y respaldado por un programa internacional de recompra y reintegración”, explicó Waltz.
El diplomático añadió que la presión internacional sobre Hamas para que entregue sus armas será coordinada con la Junta de Paz, el organismo multilateral liderado por Estados Unidos para la transición en Gaza, y el Comité Nacional Palestino, que supervisa la representación local.
El plan estadounidense, que corresponde al punto 13 del acuerdo de paz impulsado por la administración Trump, vincula las retiradas adicionales del ejército israelí a la entrega efectiva de armas por parte de Hamas.
Desde el alto el fuego de octubre, el grupo islamista mantiene el control de casi la mitad del territorio gazatí, aunque Israel insiste en que no permitirá ninguna reconstrucción ni avances políticos hasta que la desmilitarización sea irreversible.

En respuesta a preguntas sobre los detalles del programa de recompra de armas y la supervisión internacional, un portavoz del Departamento de Estado de EEUU indicó que “las discusiones sobre la implementación de la fase 2, incluida la desmilitarización, están en curso”.
Fuentes diplomáticas estadounidenses señalaron además que cualquier desarme de Hamas podría incluir algún tipo de amnistía para los terroristas que entreguen sus armas, aunque los líderes del grupo han asegurado que no han recibido una propuesta concreta sobre el mecanismo de desarme.
El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, advirtió que Hamas sigue estando fuertemente armado, con miles de cohetes, misiles antitanque y decenas de miles de rifles de asalto.
“Estas armas no solo se usan contra Israel, sino también contra los propios gazatíes que se oponen al dominio de Hamas”, afirmó Danon. El gobierno israelí considera que la desmilitarización total de la Franja es condición indispensable antes de cualquier etapa de reconstrucción o posible transición política.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ratificó el martes que su país no permitirá la creación de un Estado palestino ni la reconstrucción de Gaza mientras Hamas mantenga cualquier capacidad militar.
“Ahora nos centramos en completar las dos tareas pendientes: desarmar a Hamas y desmilitarizar Gaza de armas y túneles”, dijo Netanyahu.

Hamas, por su parte, ha mostrado disposición a discutir el desarme con otras facciones palestinas y mediadores internacionales, pero sostiene que aún no ha recibido propuestas detalladas sobre el proceso.
El grupo exige como condición previa el cumplimiento de los compromisos de la primera fase del acuerdo, incluyendo la apertura del paso de Rafah, el ingreso de ayuda humanitaria y el respeto estricto al alto el fuego.
El proceso de desmilitarización y el despliegue de la Junta de Paz constituyen el eje de la segunda fase del acuerdo internacional para Gaza. La viabilidad de la reconstrucción, la transición administrativa y la estabilidad futura del enclave estarán supeditadas al éxito de este plan y a la cooperación de todos los actores involucrados.
(Con información de Reuters y EFE)
