La confirmación de un importante retraso en el desarrollo del coche de Fórmula 1 de Aston Martin para la temporada 2026 pone al equipo en una posición compleja frente al avance de sus rivales directos. Según informó el director técnico, Adrian Newey, la decisión de esperar a que el nuevo túnel de viento estuviera plenamente operativo llevó a un calendario de trabajo comprimido y a completar el monoplaza en circunstancias límite, lo que ya se reflejó en pruebas recientes y podría impactar significativamente en la evolución técnica de la escudería a lo largo del campeonato que se pondrá en marcha el próximo 8 de marzo con el Gran Premio de Australia.
El propio Newey señaló que la “realidad es que no metimos un modelo del coche de 2026 en el túnel de viento hasta mediados de abril”, mientras que el resto de los equipos, salvo excepciones, aprovecharon para iniciar las pruebas aerodinámicas desde que se desactivó la prohibición el 1 de enero del 2025. Este desfase, según reconoció el ingeniero británico durante una entrevista exclusiva que difundió la escudería, supuso una “desventaja de unos cuatro meses”, lo que acortó drásticamente las fases de investigación y diseño. La consecuencia directa fue la necesidad de terminar el ensamblaje del AMR26 de forma acelerada, lo que obligó a la escudería a luchar contra el reloj para llegar al reciente shakedown celebrado en Barcelona.
Las complicaciones derivadas de este retraso se evidenciaron cuando Aston Martin solo pudo completar un día completo de pruebas durante los cinco días de test en el circuito catalán. El equipo tuvo que trasladar el vehículo desde su fábrica hasta el circuito, utilizando los aeropuertos de Birmingham y Girona para maximizar el tiempo en pista. De acuerdo con el testimonio de Newey, el inesperado cuello de botella en el desarrollo técnico se gestó “12 meses atrás en las instalaciones del equipo en Silverstone”.
Es importante recordar que la aparición de una luz azul de advertencia en la parte trasera del Aston Martin durante los test de pretemporada de la F1 generó sorpresa y debate al ser inédita en la categoría. Según información publicada por el medio especializado The Race, varias escuderías señalaban que la medida buscó advertir que el vehículo circulaba a una velocidad reducida, debido a una fase de pruebas en la que el equipo británico eligió limitar intencionalmente la potencia y permitió a sus pilotos rodar a ritmos hasta 30 segundos por detrás del mejor tiempo de la jornada. Esta alternativa facilitó para el medio la recolección de datos aerodinámicos y evitaría sobrecargar componentes nuevos, además de proteger a otros equipos ante la diferencia inesperada de velocidad.
En las tandas iniciales, se vio al AMR26 de Fernando Alonso rodar con el característico acabado en carbono y una velocidad límite, mientras Stroll detuvo el cronómetro en vueltas del minuto y 40 segundos, mientras que el español alcanzó más tarde una mejor marca de 1:20.795, tras iniciar con registros superiores a 1:25. Ya en fases avanzadas, imágenes de Soy Motor mostraron el regreso de las luces rojas tradicionales en el monoplaza.
Las restricciones normativas impuestas por la Fórmula 1 fueron trascendentales para cada una de las estructuras y estuvo en cada equipo el tiempo dedicado a la evolución del auto que se usará a partir de esta temporada con el cambio reglamentario. Todos tenían una prohibición de realizar pruebas en túnel de viento o simulaciones CFD para el reglamento de 2026 hasta que comenzó la última temporada, en un intento de limitar gastos durante la transición reglamentaria. Newey, que se sumó a Aston Martin como socio técnico gerente en marzo del año pasado, reiteró que el equipo optó por “esperar a que su nuevo túnel de viento estuviera completamente operativo”. Así, aunque la escudería anunció el funcionamiento pleno del túnel el 13 de marzo, el uso real para desarrollo del coche comenzó a mediados de abril.
Las implicancias de estos retrasos se extienden al futuro inmediato: “El AMR26 que compita en Melbourne va a ser muy diferente del que la gente vio en el shakedown de Barcelona, y el AMR26 con el que terminemos la temporada en Abu Dhabi va a ser muy distinto del que usemos al inicio del campeonato”, anticipó Newey en sus declaraciones. El legendario diseñador subrayó que la particularidad de 2026 reside en “ser la primera vez en la historia de la F1 en la que los reglamentos de la unidad de potencia y del chasis cambian al mismo tiempo”, una convergencia de normativas que convierte la tarea para Aston Martin en una empresa especialmente exigente.
Para Newey, la transición ocurre en medio de la evolución del AMR Technology Campus, donde el túnel de viento de CoreWeave solo alcanzó su óptimo funcionamiento en abril, momentos después de su llegada a la escudería. Así, la gestión de los recursos, la organización ante los cambios reglamentarios y la propia decisión de esperar a la madurez tecnológica interna derivaron en que Aston Martin deba afrontar una “pronunciada curva de desarrollo” durante la temporada, con exigencias continuas de actualización y mejora sobre la pista. Para Newey, el desafío requerirá “mantener la mente abierta” ante las variaciones que, reconoce, serán inevitables a lo largo del campeonato.
