La justicia noruega ha ordenado este lunes el ingreso en prisión preventiva de Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit, tras su detención en Oslo por la presunta comisión de nuevos delitos cuando está pendiente de juicio por varios casos de violación y agresiones. La medida, acordada por un tribunal de la capital, responde a la petición de la Policía ante el riesgo de reiteración delictiva.
Høiby fue arrestado el domingo por la noche y acusado de agresión corporal, amenazas con un cuchillo y quebrantamiento de una prohibición judicial de acercarse a una persona concreta, según informó la Policía de Oslo en un comunicado. Tras su comparecencia ante el juez, el tribunal decretó su prisión preventiva durante cuatro semanas, hasta el próximo 2 de marzo.
En su resolución, el tribunal sostiene que existen motivos fundados para sospechar de Høiby en los tres delitos que se le imputan ahora y afirma que “es más probable que el imputado sea culpable que no culpable”. El auto judicial añade que, de continuar en libertad, existe un peligro concreto de que vuelva a cometer nuevos delitos, una circunstancia que ha pesado de forma decisiva en la adopción de la medida cautelar. La Policía noruega había informado previamente de que solicitaría la prisión preventiva precisamente por ese riesgo de reincidencia. El abogado del acusado, Petar Sekulic, declaró al diario Dagbladet que la defensa aún no ha decidido si recurrirá el fallo.
La detención preventiva se produce en un momento clave del procedimiento penal abierto contra Høiby, de 29 años y sin estatus oficial dentro de la Casa Real noruega. El hijo de la princesa heredera está acusado de un total de 38 delitos, entre los que figuran cuatro presuntos casos de violación a distintas parejas mientras dormían y seis episodios de conducta sexual vejatoria. A ellos se suman cargos por agresiones, amenazas, delitos relacionados con drogas, daños, alteración del orden público e infracciones de tráfico.
La Fiscalía sostiene que los hechos no responden a episodios aislados, sino a un patrón de conducta prolongado en el tiempo. Según el ministerio público, las presuntas violaciones y agresiones se habrían producido entre 2018 y 2024 y estarían vinculadas a relaciones sentimentales marcadas por la violencia y el abuso. Al presentar la acusación, el pasado 18 de agosto, el fiscal Sturla Henriksbø calificó los hechos de “muy graves” y advirtió de que “pueden dejar huella y destruir vidas”. Recordó además que la pena máxima prevista para los delitos incluidos en el escrito de acusación alcanza los diez años de prisión.

El propio Høiby ha reconocido tener problemas con el alcohol y otras drogas, así como padecer problemas psíquicos. Hasta ahora solo ha admitido una parte limitada de los hechos: delitos de violencia contra una mujer, amenazas a un hombre y el transporte de varios kilos de marihuana hace seis años, negando el resto de las acusaciones formuladas en su contra.
El proceso judicial se celebrará en la sala 250 del Tribunal de Distrito de Oslo, un espacio cargado de simbolismo en el sistema judicial noruego, y se prolongará durante aproximadamente siete semanas. Más de 190 periodistas de distintos países se han acreditado para cubrir un juicio que, por la identidad del acusado y la gravedad de los delitos, ha despertado una atención internacional poco habitual en Noruega.
Aunque Høiby no ostenta título nobiliario ni forma parte oficialmente de la Casa Real, su cercanía a la familia reinante ha marcado la percepción pública del caso desde el inicio. Nació en 1997, fruto de una relación anterior de Mette-Marit con Morten Borg, y creció junto al príncipe heredero Haakon tras el matrimonio de su madre, cuando él tenía apenas cuatro años.
La situación judicial de Høiby coincide además con un momento especialmente delicado para la Casa Real noruega. En las últimas horas, la princesa Mette-Marit ha sido relacionada de forma más estrecha de lo esperado con el pederasta Jeffrey Epstein en los archivos revelados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, una información que ha añadido presión mediática al entorno de la heredera justo cuando comienza el juicio más esperado contra su hijo.
La familia real ha optado por marcar una distancia clara con el proceso. Ni Mette-Marit ni el príncipe heredero Haakon tienen previsto asistir a las audiencias. La decisión, adoptada de común acuerdo con el propio acusado, busca preservar la neutralidad institucional y evitar cualquier sombra de interferencia. El heredero al trono ha expresado públicamente su preocupación por las víctimas y ha subrayado su confianza en el Estado de derecho, insistiendo en que la justicia debe actuar con plena independencia.
El caso de Marius Borg Høiby ha acabado por convertirse en uno de los mayores escándalos judiciales y mediáticos de la Noruega reciente, no solo por la gravedad de los delitos investigados, sino por el impacto que tiene sobre una institución que históricamente ha gozado de altos niveles de confianza pública y que ahora observa el desarrollo del proceso desde una prudente distancia.
