El 2 de febrero de 1969 la muerte alcanzó a Boris Karloff en Midhurst, West Sussex. Para entonces, el nombre del recordado actor inglés ya era una cara indiscutida de las estrellas del cine de terror internacional, producto de una carrera que abarcó varias décadas y múltiples escenarios.
La vida de Boris Karloff —cuyo nombre original era William Henry Pratt— comenzó el 23 de noviembre de 1887 en Londres, en el seno de una familia numerosa. Fue el hijo más joven de Edward y Eliza Pratt, y se enfrentó a una decisión crucial en su juventud: tenía la posibilidad de seguir una carrera en el Foreign Office, la Cancillería del Reino Unido.
Pero sabía que quería ser actor desde que se subió a un escenario por primera vez cuando era un niño. Y ese papel lo marcó: “Cuando tenía nueve años, interpreté al rey demonio en La Cenicienta y eso me lanzó a una larga y feliz vida de ser un monstruo“.
A pesar de que varios de sus familiares eran diplomáticos, él eligió otro rumbo y, para asegurarse de que nada lo torciera, faltó deliberadamente al examen que debía rendir para ingresar al Servicio Exterior. Esa decisión lo llevó a buscar su destino en el mundo de la actuación.
No sería el primer actor de la familia. Su hermano favorito, George, también había pisado las tablas, con el nombre artístico de George Marlowe. “A pesar de que George era un hombre extraordinariamente guapo, nunca llegó muy lejos en el escenario”, explicó Karloff más tarde, “por eso lo dejó por un trabajo en la ciudad. Pero intenté emularlo”, agregó.
En 1909, Karloff se embarcó rumbo a Canadá. Al principio no conseguía trabajo como actor: cavó pozos y fue agente inmobiliario. Recién al año siguiente se unió a una compañía de teatro itinerante. Este primer contacto con el escenario marcaría el inicio de un largo recorrido artístico. A partir de 1918, alternó entre el cine mudo —donde interpretó numerosos papeles secundarios— y el teatro. Su perseverancia comenzó a dar frutos cuando en 1931 alcanzó notoriedad por su interpretación de un convicto convertido en asesino en la película sonora The Criminal Code/El código criminal. Había tenido la oportunidad de encarnar ese mismo papel en teatro un año antes.
El salto definitivo a la fama llegó cuando otro gran actor de la época, Bela Lugosi, rechazó el papel del monstruo en la adaptación de Frankenstein a cargo de Universal Pictures. Por ello Karloff fue seleccionado para dar vida a uno de los personajes más recordados de la historia del cine.
“Estaba almorzando”, recordó alguna vez Karloff, “y James Whale me envió al primer ayudante, o quizás a su secretaria, y me invitó a tomar un café con él después de comer, lo cual hice. Me preguntó si podía hacerle una prueba mañana. ´¿Para qué?´, pregunté. ´¡Para un monstruo horrible!´, dijo. Por supuesto, estaba encantado, porque significaba otro trabajo si lo conseguía. En realidad, eso era todo lo que significaba para mí. Al mismo tiempo, me sentí bastante dolido, porque en ese momento llevaba un maquillaje impecable y mi mejor traje, ¡y él quería hacerme la prueba de monstruo!“
Su actuación, que combinó matices de ternura y compasión, recibió elogios unánimes de la crítica. El filme, estrenado en 1931, se convirtió en un acontecimiento cinematográfico y catapultó a Karloff al estrellato.
Tras el fenómeno de Frankenstein, la carrera de Karloff se vinculó estrechamente al género de terror. Su participación en películas como The Old Dark House/La casa lúgubre y The Mummy/La momia, ambas de 1932, consolidó su imagen pública como sinónimo de lo macabro. Durante ese período, Universal llegó a promocionar algunos de sus filmes utilizando solo su apellido, “Karloff”, porque no hacía falta nada más.
En 1933, Karloff se convirtió en uno de los nueve miembros fundadores del Sindicato de Actores de Cine, creado para velar por los derechos de los actores. Siempre fue un defensor de los derechos de los actores y él mismo había sufrido abusos laborales a manos de los estudios.
El papel del monstruo de Frankenstein volvió a sus manos en dos ocasiones más: Bride of Frankenstein/La novia de Frankenstein filmada en 1935 y Son of Frankenstein/El hijo de Frankenstein en 1939, ambas consideradas secuelas destacadas del film original. Además, el actor compartió pantalla con Bela Lugosi en varias producciones, entre ellas The Black Cat /El gato negro (1934), The Raven/El cuervo (1935) y The Body Snatcher/El ladrón de cadáveres (1945).
El teatro no quedó fuera de su repertorio. En 1941, logró un éxito considerable en Broadway con la comedia Arsenic and Old Lace. Durante la década de 1940, también participó con frecuencia en programas radiofónicos de suspenso, como Lights Out e Inner Sanctum.
Aunque el terror constituyó la base de su trayectoria, Karloff asumió otros desafíos interpretativos. En la serie detectivesca de Mr. Wong —producida por Monogram Studios entre las décadas de 1930 y 1940—, encarnó al personaje principal. Además, desempeñó el papel de jefe indio en la película Unconquered/Los inconquistables (1947) de Cecil B. DeMille. Sin embargo, los papeles de científicos y médicos con ciertos problemas de conducta predominaron en su filmografía, con títulos como Black Friday/Viernes negro (1940) y House of Frankenstein/La casa de Frankenstein (1944).
En 1950, Karloff volvió a los escenarios de Broadway como el Capitán Garfio en una nueva versión de Peter Pan. Esa nueva incursión teatral reafirmó su versatilidad y vigencia ante el público.
El interés por las películas de terror disminuyó en los años 40, lo que llevó a Karloff a explorar la televisión a partir de 1949. Participó como invitado en numerosos programas y llegó a conducir sus propios espacios, entre los que destacó Thriller/Suspenso entre 1960 y 1962. Su participación más recordada en ese medio fue la del especial animado How the Grinch Stole Christmas/Como el Grinch robó la Navidad (1966), donde fue responsable de las voces tanto del Grinch como del narrador.
Por ese trabajo, Karloff obtuvo un Premio Grammy por la grabación en audio de la historia escrita por Dr. Seuss. En total, fue distinguido con galardones en 1967 y 1968 en la categoría de Mejor Grabación para Niños.
A lo largo de su vida, Karloff contrajo matrimonio en seis ocasiones. Sus esposas fueron Grace Harding (1910–1913), Olive de Wilton (1915–1919), Montana Laurena Williams (1920–1922), Helene Vivian Soule (1924–1928), Dorothy Stine (1930–1946) y Evelyn Hope Helmore (casado en 1946). Sobre la última dijo Karloff: “Mi esposa tiene buen gusto. Ha visto muy pocas de mis películas”.
La década de 1960 marcó el resurgimiento del género de terror y, con él, una nueva etapa en la carrera de Karloff. Volvió a trabajar en películas como The Raven/El cuervo filmada en 1963 y que no fue una reversión de la de 1935, The Comedy of Terrors/La comedia del terror (1963) y Die, Monster, Die!/Muere, monstruo, muere! (1965), presentándose así ante una generación diferente de espectadores. En 1968, a pesar de la enfermedad que padecía (enfisema pulmonar crónico) y el dolor constante, realizó una aparición destacada como un veterano actor de terror en Targets/ Míralos morir, la primera película de Peter Bogdanovich.
En la mayoría de sus interpretaciones, el desempeño de Karloff se caracterizó por una voz suave y una actitud apacible, atributos que, lejos de restar intensidad al género, dotaron de una dimensión particular al terror cinematográfico.
El cine de horror, al que Karloff dedicó buena parte de su carrera, tiene como propósito causar sensaciones extremas, tales como repulsión, miedo o angustia. Las películas de ese género suelen incluir episodios de violencia física y terror psicológico, y pueden centrarse en personajes deformes, perturbados o malignos, así como en monstruos aterradores o animales peligrosos. También existen variantes que exploran el suspense a través de la atmósfera y la intriga.
En sus inicios, el cine de terror estuvo fuertemente influenciado por el expresionismo alemán. Los primeros filmes apelaron a ambientes y temáticas inquietantes, que abordaban la leyenda de una figura de arcilla traída a la vida. La década de 1920 vio surgir obras alemanas como Nosferatu, que alcanzaron proyección internacional.
En Estados Unidos, el género también se consolidó en los años 20. Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1920) se convirtió en un clásico del cine mudo, mientras que Lon Chaney impactó al público con sus actuaciones en The Hunchback of Notre Dame/El jorobado de Notre Dame (1923) y The Phantom of the Opera/El fantasma de la Ópera (1925). En 1927, The Cat and the Canary/El legado tenebroso ofreció un relato de suspenso en una casa envuelta en niebla y llena de pasadizos secretos.
Durante las décadas siguientes, el terror evolucionó, a veces mezclándose con la ciencia ficción y el cine negro. El repertorio de Karloff refleja esa diversidad, especialmente en la variedad de personajes y ambientes que interpretó en la pantalla grande.
La biografía de Boris Karloff está marcada por una extensa filmografía, el paso por el teatro, la radio y la televisión, así como por una vida personal compleja en la que el matrimonio fue una constante. Su trayectoria como actor abarcó desde papeles menores en el cine mudo hasta convertirse en una figura emblemática del terror clásico, siempre con una dedicación ininterrumpida al arte dramático.
Su historia se extiende a lo largo de distintas etapas del cine y de los cambios en el gusto del público, participando en los momentos clave de la transformación del género de horror y adaptándose a los desafíos de cada época.
Karloff continuó trabajando hasta el final de su vida, incluso con problemas de salud. Sufría de dolores de espalda y posteriormente usó una ortesis en la pierna izquierda. Sus años de tabaquismo se sumaron al enfisema y durante el rodaje de sus últimas películas, llevaba un tanque de oxígeno en el set de filmación.
La carrera actoral de Boris Karloff constituye un testimonio de su versatilidad y perseverancia, reflejados en cada uno de los papeles que interpretó y en la variedad de medios en los que dejó su impronta, desde la primera mitad del siglo XX hasta su fallecimiento a los 81 años en West Sussex.
