En el mundo, el desayuno se considera mucho más que la primera comida del día: es un reflejo de identidad, historia y costumbres de cada cultura.
Según el ranking elaborado por TasteAtlas, estos son los diez desayunos más populares del planeta, cada uno con una tradición y sabor únicos que invitan a explorar la diversidad culinaria internacional.

El kahvaltı es mucho más que un simple desayuno en Turquía; representa un momento de reunión y abundancia. Su nombre, formado por “kahve” (café) y “altı” (antes), se traduce como “antes del café”, ya que la costumbre otomana reservaba el café para después de comer.
En la mesa se sirven quesos, aceitunas, verduras frescas, panes locales, huevos preparados de diferentes formas, börek, baklava y otras delicias, siempre acompañadas de té turco (çay). Este desayuno puede extenderse durante horas, especialmente en fines de semana y días festivos, y se celebra como una oportunidad para compartir en familia o con amigos.

En Libia, el sfinz convierte el desayuno en un pequeño festín. Esta masa frita, hecha con harina, azúcar, levadura, sal y agua, se moldea en bolas que se aplastan y fríen hasta dorarse. Se sirve tradicionalmente con miel o, en ocasiones, con un huevo frito encima.
El sfinz es especialmente popular durante el Ramadán para romper el ayuno, pero también se disfruta a diario. Cualquier masa sobrante se transforma en pan de hierbas, demostrando la creatividad en la cocina libia.

El desayuno en Serbia puede ser un contundente komplet lepinja. Esta preparación, típica de Užice y Zlatibor, consiste en pan lepinja cortado y untado con kajmak (crema espesa), al que se le añade un huevo y se hornea brevemente. Se finaliza con jugos calientes de carne, conocidos como pretrop.
El resultado es un plato sabroso y calórico, recomendado para comer con las manos y acompañado de yogur o leche agria. Esta tradición, registrada oficialmente por una panadería local, ha pasado de generación en generación.

En Gaziantep, Turquía, la mañana puede empezar con una explosión de sabor gracias a la beyran çorbası. Esta sopa utiliza grasa de cordero fundida, arroz y carne de cordero desmenuzada, a los que se suman ajo, pasta de pimiento y caldo de cordero.
Reconocida por su picante, la beyran suele servirse con limón y pan turco fresco, aportando energía y calidez desde la primera hora del día.

El roti canai es un pan plano frito que se ha convertido en símbolo del desayuno en Malasia y países cercanos. Aunque su origen es indio, la receta llegó con trabajadores migrantes y se adaptó a los gustos locales.
La masa, elaborada con harina, agua, huevos y ghee, se pliega varias veces hasta lograr una textura laminada y crujiente. Se sirve tradicionalmente en forma redonda y acompaña currys, mostrando la riqueza multicultural de la región.

La bougatsa es una tarta griega de masa filo que puede llevar relleno de sémola dulce, carne o queso. Su nombre proviene del término otomano para tartas rellenas y su origen se remonta a la época bizantina.
Con el paso del tiempo y la migración de turcos a Grecia, la bougatsa se afianzó como especialidad en ciudades como Serres y Tesalónica. Hoy, se vende en “bougatsopolia”, tiendas dedicadas exclusivamente a este pastel.

En México, los chilaquiles son la respuesta culinaria para aprovechar tortillas del día anterior. El plato consiste en trozos de tortilla frita bañados en salsa de chile, y puede incluir carne, hierbas o verduras según la región.
Existen muchas variantes, como los chilaquiles de salsa blanca en Sinaloa o los de epazote en la Ciudad de México. Este desayuno es uno de los favoritos tanto en México como en comunidades mexicanas de Estados Unidos.

En Hungría, el bundás kenyér es una versión salada del pan francés. Se prepara sumergiendo rebanadas de pan en huevo batido y friéndolas hasta que queden crujientes. Se sirve como desayuno o cena ligera, a menudo acompañado de mayonesa o crema agria.
El plato es versátil, ya que se puede usar cualquier tipo de pan, y es apreciado por su sencillez y sabor reconfortante.

La sirnica es una tarta bosnia hecha de finos rollos de masa filo (jufka) rellenos de queso fresco, crema agria y huevo, enrollados en espiral. Antes de servir, se puede rociar con agua, aceite o leche.
Se consume sola o con yogur o crema, y representa la importancia de la repostería salada en los desayunos de los Balcanes.

En Grecia, la strapatsada—también conocida como kagianas—es un plato sencillo de tomates salteados con hierbas, mezclados con huevos batidos y cubiertos con queso feta desmenuzado.
Originaria de las islas Jónicas pero extendida por todo el país, se disfruta como desayuno ligero o acompañamiento de carnes asadas, y es valorada por su frescura y facilidad de preparación.
