Diez especies de peces se destacan por su peligrosidad hacia los seres humanos, ya sea por su veneno, su agresividad o sus mecanismos de ataque. Estos animales, presentes en ríos, lagos y mares de diferentes continentes, representan un riesgo por sus potentes toxinas, su comportamiento depredador o sus mecanismos de defensa. El listado incluye especies de América del Sur, África, Asia y los océanos Índico y Pacífico.
El pez globo pertenece a la familia Tetraodontidae y habita principalmente en mares cálidos y templados, aunque algunas especies se encuentran en aguas dulces. El principal peligro radica en la tetrodotoxina, una sustancia altamente tóxica presente en sus órganos internos.
Según información de Britannica, la tetrodotoxina puede provocar la muerte incluso en pequeñas cantidades. En Japón, donde se lo conoce como fugu, solo chefs certificados pueden prepararlo para consumo humano.

Otra característica relevante del pez globo es su capacidad de inflarse, lo que utiliza como mecanismo de defensa ante depredadores. Su piel suele ser dura y, en muchas especies, está cubierta de espinas. Si bien su veneno representa el mayor riesgo, su aspecto inofensivo puede llevar a subestimar el peligro.
De acuerdo con especialistas en toxicología marina, el consumo inadecuado de pez globo causó múltiples intoxicaciones fatales en Asia. La preparación requiere una técnica precisa, ya que cualquier error puede resultar letal. Los incidentes se producen principalmente por manipulación incorrecta.
El pez león rojo (Pterois volitans) es originario del Indopacífico y ha colonizado con éxito el Atlántico occidental. De acuerdo con expertos de Britannica, sus espinas contienen veneno que puede provocar dolor intenso y, en casos graves, complicaciones sistémicas. La expansión del pez león se atribuye a la ausencia de depredadores naturales en las nuevas regiones, así como a liberaciones accidentales desde acuarios domésticos.

El gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es conocido por ser uno de los depredadores más potentes de los océanos. Es responsable de la mayoría de los ataques no provocados a humanos registrados en el mundo, aunque la tasa de mortalidad varía según la región.
De acuerdo con datos recopilados en Estados Unidos y Sudáfrica, los ataques fatales representan entre el 7% y el 20% de los casos. Los especialistas coinciden en que los tiburones suelen morder por curiosidad o por confundir a las personas con presas naturales.
Por su parte, la piraña de vientre rojo (Pygocentrus nattereri) habita ríos de América del Sur y se caracteriza por sus potentes mandíbulas y dientes afilados. La mayoría de los ataques a humanos ocurren durante la marea baja, cuando las presas escasean. De acuerdo con estudios citados por Britannica, los ataques masivos son raros, pero pueden presentar un riesgo cuando los animales sienten amenaza o escasez de alimento.

El candirú (Vandellia cirrhosa) es un pequeño bagre parásito que vive en el río Amazonas. Su peligrosidad reside en su capacidad para penetrar en cavidades corporales de animales y humanos, provocando lesiones dolorosas. Según publicaciones médicas, los incidentes con seres humanos son infrecuentes, pero han quedado documentados por la dificultad de extraer el pez una vez que se introduce en el organismo.
Las morenas forman un grupo de anguilas presentes en mares tropicales y subtropicales. Su mandíbula poderosa y dientes afilados pueden infligir heridas graves si se sienten amenazadas. Aunque suelen atacar solo cuando se las molesta, algunos registros indican lesiones severas en buzos y pescadores.

De acuerdo con especialistas, algunas especies presentan toxinas en la carne, lo que incrementa el riesgo para los humanos que las consumen sin el debido conocimiento.
El pez tigre del género Hydrocynus habita ríos africanos y se distingue por su agresividad y velocidad. Puede alcanzar más de uno coma ocho metros de largo y pesar más de cincuenta y siete kilogramos. Sus dientes en forma de daga sobresalen incluso con la boca cerrada, lo que facilita la caza de otras especies. Se considera uno de los peces de agua dulce más temidos en África.
El pez piedra (Synanceia verrucosa) vive en aguas poco profundas del Indo-Pacífico. Es difícil de distinguir entre las rocas y corales debido a su camuflaje. Al pisarlo, inyecta veneno a través de las espinas de su aleta dorsal. Los casos documentados muestran que la herida puede causar un dolor intenso y, en ocasiones, la muerte. Los especialistas en fauna marina consideran al pez piedra el más venenoso del mundo.

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La anguila eléctrica (Electrophorus electricus) habita ríos de América del Sur y puede generar descargas de hasta seiscientos cincuenta voltios. Utiliza esta capacidad para cazar y defenderse. Según investigaciones científicas, la descarga puede aturdir a una persona adulta y, en algunos casos, provocar complicaciones graves. La anguila eléctrica constituye uno de los depredadores más efectivos del ecosistema amazónico.
Por último, la manta raya (Manta birostris) destaca por su tamaño y fuerza. Aunque no suele atacar a los humanos, algunas especies cuentan con espinas urticantes en la cola. Los registros médicos muestran que los accidentes ocurren principalmente al pisar o manipular el animal en aguas poco profundas.
