Los ministros de Exteriores de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia, Estonia, Letonia y Lituania condenaron en una declaración conjunta los ataques de Rusia contra ciudades, zonas residenciales e infraestructuras críticas de Ucrania. Además, pidieron a Moscú que detenga de manera inmediata estas acciones.
En el comunicado se afirma: “Los ataques contra infraestructuras civiles, incluido el uso de misiles estratégicos con capacidad nuclear, deben cesar. Instamos a Rusia a cesar de inmediato todas las operaciones militares dirigidas contra las infraestructuras energéticas de Ucrania”.
Los ministros señalaron que estos ataques, cuyo objetivo es privar al pueblo ucraniano de servicios esenciales como electricidad, calefacción y agua en condiciones invernales, representan una violación clara de las obligaciones de Rusia bajo el derecho internacional humanitario y podrían ser considerados crímenes de guerra.
Asimismo, subrayaron que Rusia y sus dirigentes tendrán que responder por las violaciones del derecho internacional. Destacaron los progresos para crear un mecanismo de compensación para las víctimas de la guerra y un tribunal especial para los crímenes de agresión.
“Rendimos homenaje a la extraordinaria resiliencia del pueblo ucraniano. Sin embargo, la resiliencia por sí sola no es suficiente”, señalaron.
Los jefes diplomáticos de los países nórdicos y bálticos recordaron que, a pesar de los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra y buscar una paz duradera, Moscú intensificó los ataques sobre Kiev, Dnipró, Zaporizhzhia, Kharkov, Odessa y otras ciudades, lo que provocó que las autoridades ucranianas declararan el estado de emergencia.
También expresaron su preocupación por los ataques a las subestaciones eléctricas de Ucrania, esenciales para el funcionamiento seguro de las centrales nucleares, y exigieron a Moscú que detenga acciones que ponen en riesgo la seguridad nuclear y la población civil.
“Exhortamos enérgicamente a Rusia a que ponga fin a este comportamiento temerario y absolutamente inaceptable”, manifestaron, e instaron a la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a abordar la situación urgente y condenar los ataques rusos.
Reiteraron su apoyo al papel del OIEA y la labor de sus inspectores, remarcando la importancia de garantizar su acceso seguro a la central nuclear de Zaporizhzhia.
Los ministros reafirmaron su solidaridad con Ucrania y el compromiso de fortalecer la capacidad defensiva del país frente a nuevas agresiones rusas, incluso mediante apoyo financiero y militar adicional.
Además, estos países colaboran con instituciones estatales, empresas privadas y la sociedad civil para movilizar fondos y asistencia inmediata para restablecer infraestructuras críticas en Ucrania, así como con organizaciones humanitarias para ofrecer ayuda a la población civil.
“Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con los principios universales de independencia, soberanía e integridad territorial. Seguimos apoyando todos los esfuerzos para poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y lograr una paz justa y duradera, de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas”, concluyó el documento.
