El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su apoyo a Groenlandia, probando suerte en groenlandés y danés, interponiéndose entre sus dos primeros ministros.
“Groenlandia no se vende ni se toma. Los groenlandeses decidirán su futuro”, declaró Macron en groenlandés, según una traducción oficial.
Cambiando al danés, continuó: “Francia seguirá unida al Reino de Dinamarca”.
Además, agregó notas de respaldo en francés, durante la visita del líder de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, que viajaron a París para reunirse con Macron y reforzar el apoyo ante la iniciativa del presidente estadounidense, Donald Trump, de anexar la isla ártica, que ha sido territorio danés durante siglos.
Macron afirmó que Francia compartía la opinión de que era necesario reforzar la defensa en el Ártico.
Desde hace un par de semanas, Macron se vio obligado, por indicación médica, a utilizar lentes oscuros en distintas actividades, que incluyeron desde su presencia en la base aérea de Istres, en el sur de Francia, hasta reuniones en el Palacio del Elíseo.
El martes de la semana pasada, acudió a Davos con la misma protección ocular, consolidando así la imagen de líder resiliente en tiempos adversos. Según una fuente próxima, “está usando anteojos por fotosensibilidad, mientras se resuelve el problema menor mencionado la semana pasada”.
El propio presidente francés optó por referirse públicamente a su aspecto, eludiendo cualquier atisbo de incomodidad. En el discurso dirigido a las fuerzas armadas francesas, Macron expresó: “Por favor, disculpen la fea apariencia de mi ojo. Es algo sin importancia”. Añadió, con ironía: “Basta con ver una referencia involuntaria al ‘Ojo del Tigre’… Para quienes capten la referencia, es una señal de determinación”. Con estas palabras aludía tanto a la célebre canción de Survivor popularizada por Rocky III como a la idea de perseverancia e incluso a Georges Clemenceau, referente de la firmeza francesa durante la Primera Guerra Mundial.
La ligereza del tono contrasta con la gravedad de los temas abordados por Macron durante su intervención en Davos. El mandatario subrayó que el escenario global atraviesa una etapa crítica: “Nos acercamos a un mundo sin reglas”, advirtió, al describir un panorama en el que “el derecho internacional es pisoteado y la única ley que parece importar es la del más fuerte”.
Sin nombrar directamente a Donald Trump, respondió a las amenazas comerciales y desafíos geopolíticos procedentes de Washington. Denunció lo que calificó como una competencia estadounidense orientada a “subordinar a Europa” por medio de acuerdos comerciales “inaceptables”, aranceles punitivos y presiones estratégicas sobre territorios clave, como Groenlandia.
El llamado de Macron a la Unión Europea fue decidido: instó a utilizar todas las herramientas disponibles para proteger los intereses económicos y de seguridad del bloque, frente a una situación de creciente volatilidad y amenazas externas.
Dentro del marco de su discurso de Año Nuevo a las fuerzas armadas, también delineó desafíos cruciales para el ejército francés en 2026, como el proceso de rearme acelerado, el respaldo continuado a Ucrania y la decisión de enviar tropas a Groenlandia como muestra de apoyo a Dinamarca.
(Con información de Reuters)
