María Corina Machado salió este miércoles de su encuentro con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio con un mensaje contundente: Venezuela requiere una transición democrática completa que no deje espacio para que se perpetúen las estructuras de poder chavistas. La reunión, celebrada en la sede del Departamento de Estado en Washington, se produjo después de que Rubio compareciera ante el Senado para delinear la estrategia de la administración Trump hacia el país sudamericano tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
En declaraciones a la prensa, Machado evitó responder directamente si estaría dispuesta a formar parte de un gobierno de transición con Delcy Rodríguez, quien asumió el poder tras la detención de Maduro. Sin embargo, dejó clara su posición al subrayar que trabaja para facilitar “una transición real” y que su objetivo es restituir las instituciones que garanticen la justicia y el reencuentro de los venezolanos, pero no la estabilidad de “un sector del régimen en el poder”.
“Nosotros estamos dispuestos y estamos trabajando en facilitar una transición real. Esto no es una transición a la rusa donde se quedan las mafias en el poder”, declaró Machado, utilizando una analogía con el proceso postsoviético que considera fallido. La opositora subrayó que su objetivo es restituir las instituciones que garanticen la justicia y el reencuentro de los venezolanos, pero no la estabilidad de sectores comprometidos con el régimen anterior.

Machado definió estas jornadas como “horas y días decisivos” para el futuro de Venezuela y aseguró contar con el respaldo del gobierno de Donald Trump para materializar la transición democrática. Sobre Rubio, a quien conoce desde hace años, afirmó que es “una de las personas que mejor entiende el hemisferio”, reforzando así la alineación estratégica entre el movimiento opositor que lidera y la Casa Blanca.
La posición de Machado contrasta con la estrategia que la administración Trump ha mantenido hasta el momento. Rubio dejó claro en su comparecencia senatorial que Estados Unidos no planea una nueva intervención militar en Venezuela, aunque no descartó el uso de la fuerza si Delcy Rodríguez no coopera con Washington. El secretario de Estado explicó que el Departamento de Estado supervisará de cerca el desempeño de las autoridades interinas y abrió la puerta a que Machado participe en el proceso de transición, aunque reconoció que “el control de las armas y las instituciones lo tiene el régimen”.
Machado expresó su intención de regresar a Venezuela lo antes posible, aunque no descartó visitar otros países previamente para concretar acuerdos y conversaciones que considera necesarios. La dirigente, que se mantuvo en la clandestinidad durante gran parte de 2025 por temor a ser detenida por el régimen de Maduro, salió de Venezuela en diciembre para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega.
Consultada sobre las recientes declaraciones de Delcy Rodríguez, quien afirmó que ya no acepta órdenes del exterior, Machado respondió que lo relevante no es lo que diga la líder chavista, sino sus acciones concretas. “No se trata de lo que diga esa señora, sino de lo que está haciendo”, sentenció. La opositora identificó señales de debilitamiento en el aparato represivo del régimen, aunque admitió que los cambios son insuficientes y que la represión continúa: más de 300 personas han sido liberadas desde el inicio del proceso de excarcelaciones, pero más de 700 permanecen detenidas y se han registrado nuevos arrestos en enero.
El proceso de excarcelación de presos políticos en Venezuela ha generado controversia por la falta de transparencia y las discrepancias entre las cifras oficiales y las verificadas por organizaciones de derechos humanos. Mientras el gobierno interino de Rodríguez afirma haber liberado más de 600 personas desde diciembre, la ONG Foro Penal ha verificado aproximadamente 266 excarcelaciones hasta finales de enero, según datos de la organización.
El encuentro entre Machado y Rubio se produce en un momento crucial para Venezuela, tres semanas después de que una operación militar estadounidense derrocara a Maduro en Caracas. La denominada Operación Resolución Absoluta, ejecutada el 3 de enero, resultó en la captura del ex presidente y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas que datan de 2020.
