Una extensa franja del sur y este de Estados Unidos permanece bajo advertencia este viernes 23 de enero por la llegada de la tormenta invernal que amenaza con dejar a millones de personas sin electricidad ni calefacción. El fenómeno, caracterizado por la acumulación de hielo sobre infraestructuras y vegetación, representa un riesgo inmediato para el suministro de energía y la seguridad de los residentes, según autoridades y empresas eléctricas. La combinación de temperaturas bajo cero y caída de lluvia congelada genera condiciones propicias para cortes prolongados en medio de una ola de frío intenso.
Según reportó AP News, el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) mantiene alertas activas de tormenta invernal y hielo en estados como Texas, Luisiana, Misisipi, Alabama, Tennessee y Georgia. Empresas como Duke Energy y la Tennessee Valley Authority (TVA) han movilizado miles de trabajadores y recursos para enfrentar posibles emergencias, mientras las autoridades estatales advierten sobre la necesidad de medidas preventivas en hogares y comercios.
El antecedente más reciente de una crisis similar fue la tormenta invernal Uri de 2021, que dejó sin luz ni calefacción a millones de habitantes en Texas durante varios días. De acuerdo con el Departamento de Servicios de Salud de Texas, la emergencia ocasionó al menos 246 muertes relacionadas con el frío y el colapso de la infraestructura eléctrica. Desde entonces, organismos reguladores y empresas reforzaron las redes y protocolos de respuesta, aunque el riesgo por acumulación de hielo sigue vigente.
La lluvia helada se produce cuando la lluvia cae a través de una capa de aire frío cerca del suelo y se congela al contacto con superficies, formando una capa de hielo. Las consecuencias sobre la red eléctrica y la infraestructura son inmediatas: el peso del hielo puede romper ramas, derribar árboles completos y colapsar líneas de transmisión, provocando cortes masivos de energía.
De acuerdo con AP News, más de 200 millones de personas están bajo algún tipo de alerta por tormenta invernal o condiciones de hielo extremo en la región. El NWS anticipa que la acumulación de hielo podría superar los 12 milímetros en zonas puntuales, suficiente para provocar daños estructurales. En declaraciones recogidas por AP News, el director ejecutivo de la firma de análisis Gridraven, Georg Rute, explicó que “el principal riesgo es la caída de líneas y postes eléctricos por el peso acumulado, lo que puede dejar sin servicio grandes áreas durante varios días”.

La Electric Reliability Council of Texas (ERCOT), responsable de la gestión de la red eléctrica de Texas, informó que el sistema estatal está “mejor preparado que nunca” para enfrentar condiciones invernales extremas. El gobernador Greg Abbott aseguró en conferencia, citado por AP News, que “el sistema de ERCOT nunca ha estado más robusto ni tan preparado”, aunque reconoció que “los residentes podrían perder el suministro mientras el hielo derriba cables y árboles”.
Por su parte, Duke Energy movilizó más de 18.000 trabajadores en las Carolinas y recomendó a la población abastecerse de suministros básicos y preparar planes de contingencia. La TVA, que brinda servicio a unos 10 millones de personas en siete estados, comunicó inversiones superiores a cientos de millones de dólares en modernización de infraestructuras desde la tormenta invernal de 2022, según reportó AP News. El portavoz de la TVA, Scott Brooks, afirmó que “se requiere una acumulación considerable de nieve y hielo para derribar una de esas grandes líneas”, destacando la existencia de rutas redundantes para minimizar el impacto de los cortes.
En Texas, las autoridades ordenaron la limpieza de árboles y ramas próximas a las líneas eléctricas como medida preventiva, según información publicada por Axios.
En el sur de Estados Unidos, la mayoría de las viviendas depende de la electricidad para la calefacción, de acuerdo con la Oficina del Censo y datos citados por AP News. Un corte de suministro durante una ola de frío implica la pérdida inmediata de calefacción, iluminación y funcionamiento de dispositivos médicos o de refrigeración de alimentos y medicamentos.
Durante la tormenta invernal Uri en 2021, el colapso de la red eléctrica dejó sin servicio a millones. Según Jennifer Laird, socióloga de la City University of New York, entrevistada por AP News, “las investigaciones revelan que los residentes de zonas mayoritariamente hispanas sufrieron más cortes, mientras que los afroamericanos experimentaron interrupciones más prolongadas”. Laird añadió que “hay muchas maneras en que dependemos de la energía y no las advertimos hasta que ocurre una crisis”.

El impacto de los cortes de electricidad se amplifica en comunidades vulnerables. De acuerdo con AP News, cerca de uno de cada seis hogares en Estados Unidos ya acumula deudas por facturas de energía. El aumento en el uso de calefacción durante la ola de frío podría incrementar la cantidad de familias en riesgo de desconexión, elevando los avisos de corte y las desconexiones efectivas en los meses siguientes.
En el plano social, la imposibilidad de operar equipos médicos, conservar alimentos o mantener el suministro de medicamentos sensibles afecta la vida diaria de millones. Según AP News, la disparidad en la duración e impacto de los cortes quedó evidenciada en 2021, con consecuencias especialmente graves para sectores con menos recursos y menores alternativas de respaldo energético.
El Servicio Meteorológico Nacional recomienda a la población abastecerse de agua, alimentos no perecederos y baterías, además de evitar desplazamientos y monitorear los canales oficiales y avisos de los servicios de emergencia. Según AP News, la restauración del suministro podría tomar varios días en las zonas más afectadas, ya que el acceso a líneas dañadas suele estar limitado por la presencia de hielo o árboles caídos.
Las empresas eléctricas reiteran que las cuadrillas están listas para intervenir en cuanto las condiciones lo permitan y piden a la ciudadanía reportar cualquier incidente de manera inmediata y evitar el contacto con cables caídos.

La tormenta invernal Uri de 2021 provocó al menos 246 muertes y dejó sin electricidad a Texas durante cinco días, según el Departamento de Servicios de Salud de Texas y datos recopilados por AP News. El colapso de la red se atribuyó a la falta de preparación de centrales eléctricas y gasoductos para temperaturas extremas. Las reformas posteriores incluyeron nuevas regulaciones para el aislamiento de infraestructuras y protocolos de emergencia revisados por autoridades y empresas.
El gobernador Greg Abbott insistió en que el sistema actual es “el más robusto y preparado” para enfrentar la tormenta, aunque reconoció que la acumulación de hielo puede provocar cortes localizados. Las empresas proveedoras subrayaron que la restauración del servicio podría prolongarse en áreas rurales o de difícil acceso, según lo reportado por AP News.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé que la tormenta de hielo continúe desplazándose hacia el noreste, con acumulaciones adicionales de hielo y nieve en los próximos días. Las autoridades piden a la población permanecer en interiores, evitar el contacto con cables caídos y reportar cualquier incidente a los servicios de emergencia.
El avance de la tormenta se mide tanto por los daños en infraestructuras como por la capacidad de respuesta de los sistemas energéticos y sociales. Los próximos días serán clave para determinar la magnitud de los cortes y la eficacia de las medidas preventivas implementadas en el sur y este de Estados Unidos.
