El paisaje comercial de la Ciudad de San Juan registró cambios drásticos en las últimas semanas con el cierre definitivo de las sucursales bajo formato «express» de las firmas Cabral y La Cumbre. Ambos locales, referentes del sector mayorista que habían buscado expandir su capilaridad hacia el consumo minorista de cercanía, cesaron sus operaciones en el corazón del microcentro capitalino.
La salida de estas unidades de negocio resulta llamativa debido a la reciente inversión que ambas empresas habían realizado en la zona. Las inauguraciones se produjeron en un lapso breve, entre los años 2024 y 2025, apostando a un modelo de ventas que permitiera al consumidor final acceder a precios competitivos sin trasladarse a los grandes centros de distribución en las afueras de la ciudad. Sin embargo, la fuerte caída del consumo que afecta directamente el poder adquisitivo del ciudadano sanjuanino terminó por inviabilizar la estructura de costos de estos locales.
Un formato en crisis frente al mercado local
Expertos del sector señalan que este tipo de apuestas comerciales no logró alcanzar el punto de equilibrio necesario. Se trataba de «un formato de venta que no logró adaptarse a las exigencias actuales del mercado local», donde la competencia por el escaso margen de gasto de los hogares se ha vuelto feroz. La decisión de las firmas de retirar sus sucursales del centro responde a una reestructuración operativa para mitigar las pérdidas generadas por el estancamiento de las ventas.
Señales de alerta para el comercio capitalino
La retirada de Cabral y La Cumbre no es un hecho aislado, sino que funciona como un termómetro preocupante para el comercio minorista y mayorista en la zona más transitada de la provincia. El cierre de locales de esta envergadura, con marcas consolidadas en el imaginario local, enciende las alarmas sobre la sostenibilidad de los alquileres y los costos fijos en el microcentro frente a una demanda que no muestra signos de recuperación en el corto plazo.
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