La 68.ª edición de los Premios Grammy volvió a convertir el Crypto.com Arena de Los Ángeles en el epicentro mundial de la música. Entre shows en vivo, homenajes y la entrega de los gramófonos dorados, la alfombra roja captó todas las miradas desde temprano, con figuras como Lady Gaga, Justin Bieber, Sabrina Carpenter y Rosé desfilando antes de sus presentaciones programadas en la gala.
Como cada año, el evento no solo premió el talento musical, sino que también funcionó como una vidriera de tendencias y apuestas de moda. Infobae habló con los diseñadores Patricia Profumo, Gustavo Pucheta y Fabián Zitta para analizar los aciertos y desaciertos estilísticos de la noche y repasar los looks más comentados.
Bad Bunny

Bad Bunny demostró que la sobriedad puede ser la herramienta más disruptiva en un evento definido por la opulencia. Su elección de un tuxedo impecable fue celebrada por Zitta, quien lo puso como el ejemplo ideal de cómo los artistas contemporáneos pueden inclinarse por un minimalismo clásico sin perder vigencia. El detalle del prendedor floral fue, para el diseñador, el toque de distinción que elevó el conjunto a la categoría de los mejores de la noche.

La delegación argentina marcó presencia con una estética que dio para hablar. Para Pucheta, el dúo se consolidó como sus figuras predilectas de la noche. Valoró especialmente la “conceptualización” y el impacto visual de sus siluetas, asegurando que la paleta elegida está en absoluta sintonía con las tendencias actuales.

La pareja no logró estar a la altura de la sofisticación de la velada, según la visión de Profumo. La diseñadora calificó el vestuario de ambos como falto de producción, describiendo el outfit como un “alto prêt-à-porter” que resultaba demasiado casual para una red carpet de este calibre. “Estuvieron lejísimos de ser una pareja glamorosa”, sentenció la experta.

En el terreno de los desaciertos, la actriz Coco Jones recibió una de las críticas más severas. Zitta fue categórico al expresar su desaprobación, señalando que al diseño “le sobraban elementos” y le faltaba longitud para ser considerado una pieza de alta costura equilibrada. Para el experto, el conjunto no logró encontrar un punto de armonía, quedando a mitad de camino entre lo arriesgado y lo confuso.

La frescura de Tyla fue uno de los puntos más altos de la ceremonia. Profumo elogió su vestido al destacar el trabajo de bordado en tono caramelo y la caída de ramilletes de plumas que aportaron un glamour “sofisticado e impactante”. Lo que más valoraron los especialistas fue la capacidad de la artista para lucir un diseño de alta complejidad con un peinado y maquillaje relajados, logrando una imagen perfecta que logro descontracturar la gala.

El paso de Sharon Osbourne por la alfombra roja dejó un sabor agridulce. Al analizar su look total black, Zitta planteó que, si bien el negro es un color que siempre otorga cierta severidad y corrección, en este caso se notó una carencia de diseño y propuesta creativa.

La sastrería femenina encontró en Angelique Kidjo a su mejor representante. Pucheta destacó la ejecución técnica de su traje, y subrayó el entalle en la cintura y el carácter que aportó la solapa grande del saco cruzado. Para el diseñador, el uso de la camisa y la corbata como complemento no solo fue un acierto estilístico, sino que potenció la fuerza de un color que consideró ideal para la ocasión.

Según la visión de Zitta, la falta de una propuesta estética clara es un error “imperdonable” en el caso de Katseye. El diseñador sugirió que el equipo de estilismo falló al no comunicar un estilo definido a través de la vestimenta, perdiendo la oportunidad de generar un impacto real en su paso por los Grammy. “Quizás la próxima”, concluyó.

El uso del dorado fue la clave para que Zara Larsson brillara, literalmente, en Los Ángeles. Profumo elogió su elección cromática, calificándola de “muy acertada” para su tono de piel. El conjunto de top y falda fue distinguido como un outfit fresco y divertido, ideal para una figura joven que busca lucir su silueta con un estilo descontracturado que no sacrifica la elegancia.

Para los expertos, el éxito en una alfombra roja depende de la coherencia, y eso es lo que premiaron en FKA twigs. Zitta valoró la “comunicación visual contundente” de la cantante, donde el peinado, el maquillaje y el vestido formaron un todo armónico. Esa fidelidad a una identidad visual clara la posicionó como una de las figuras con mayor peso artístico de la noche.

Cerrando la lista de los aciertos masculinos, Benson Boone se llevó los aplausos de Profumo. Su conjunto de terciopelo negro y camisa translúcida fue catalogado como el “claro ejemplo de un estilismo fresco y joven con tendencia”. La diseñadora celebró la “excelente onda” del artista, quien logró trasladar el fashionismo de vanguardia a la alfombra sin perder la comodidad ni la esencia que lo caracterizan.
