Rusia y China niegan planes para tomar Groenlandia, como afirma el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero ambos países consideran al Ártico una región de alto valor estratégico y avanzan para reforzar su presencia, tanto en el ámbito comercial como en el militar.
El desarrollo de la Ruta Marítima del Norte (NSR) por parte de Rusia y China desde la década de 2010 se apoya en el calentamiento climático, que facilita la navegación en aguas antes cubiertas por hielo. Al mismo tiempo, Rusia fortalece sus capacidades militares en el Ártico, mientras China amplía su participación mediante cooperación científica y logística.
A continuación, los principales elementos que explican cómo podría evolucionar la presencia rusa y china en la región.
Rusia considera al Ártico fundamental para el crecimiento de su comercio con Asia, en particular como forma de contrarrestar el impacto de las sanciones occidentales sobre su petróleo y gas, impuestas tras la ofensiva del Kremlin contra Ucrania en 2022.
Moscú busca maximizar el transporte marítimo a través de la Ruta Marítima del Norte, donde los barcos navegan con mayor facilidad debido al retroceso del hielo provocado por el cambio climático.
La NSR recorre la costa ártica rusa, a gran distancia de Groenlandia. Las autoridades rusas esperan que la vía incremente el transporte de petróleo hacia el sudeste asiático al conectar los océanos Atlántico, Pacífico y Ártico.
Con ese objetivo, Rusia construyó los únicos rompehielos de propulsión nuclear del mundo, buques capaces de despejar gruesas capas de hielo y abrir paso a los cargueros.

Varios meses después del inicio de la campaña militar en Ucrania —principal foco del Kremlin durante los últimos cuatro años—, Moscú afirmó que mantenía sus planes para desarrollar la ruta y aprobó un programa de inversiones de alrededor de 20.000 millones de euros hasta 2035.
Sin embargo, el comercio por esta vía continúa como una opción costosa y compleja. El volumen transportado permanece lejos de los cientos de millones de toneladas que cada año cruzan el Canal de Suez.
En 2025, 37 millones de toneladas de mercancías circularon por la Ruta Marítima del Norte, lo que representó una caída interanual del 2,3%, según datos oficiales citados por la agencia RIA Novosti.
China lanzó en 2018 su proyecto de la Ruta de la Seda Polar, una versión ártica de su iniciativa de infraestructura transnacional. Beijing apunta a convertirse en una “potencia polar” para 2030 y estableció estaciones de investigación científica en Islandia y Noruega.
Desde el punto de vista militar, el Ártico representa una prioridad estratégica para Moscú.
“Rusia nunca amenazó a nadie en el Ártico”, afirmó el presidente ruso, Vladimir Putin, en marzo del año pasado. “Pero observamos atentamente el desarrollo de la situación, construimos una respuesta adecuada mediante el fortalecimiento de las capacidades de nuestras fuerzas armadas y la modernización de la infraestructura militar”, agregó.
En 2021, Moscú anunció la construcción de una pista de 3,5 kilómetros en el archipiélago de Franz Josef Land, en el extremo norte del país. La instalación puede recibir todo tipo de aeronaves, incluidos bombarderos con capacidad nuclear.

En 2019, el Ejército ruso informó el despliegue de sistemas antiaéreos S-400 en el Ártico y la apertura de una nueva base de radares en el archipiélago de Novaya Zemlya.
En septiembre de 2025, la Flota del Norte, responsable de las regiones árticas rusas, realizó ejercicios militares que incluyeron desembarcos de tropas y disparos desde buques y submarinos nucleares.
En el Ártico, la presencia militar china resulta más limitada, pero muestra un crecimiento, principalmente en cooperación con Rusia desde 2022.
En 2024, aviones bombarderos rusos y chinos realizaron una patrulla conjunta en el punto de unión entre Asia y América, cerca del estado estadounidense de Alaska.
China también opera varios rompehielos equipados con minisubmarinos, capaces de cartografiar el fondo marino y con potencial utilidad militar. Además, Beijing dispone de satélites de observación ártica, que, según las autoridades chinas, cumplen fines científicos.
(Con información de AFP)
