Una tormenta invernal de gran magnitud avanza sobre Estados Unidos, afectando a más de 160 millones de personas desde el 23 de enero de 2026. Las autoridades han emitido advertencias sobre riesgos de nieve, hielo y bajas temperaturas, que pueden poner en peligro el suministro eléctrico y la seguridad en los hogares. La emergencia climática exige a la población adoptar medidas preventivas para reducir los daños en servicios esenciales y evitar accidentes domésticos, según The New York Times.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) alertó sobre interrupciones eléctricas generalizadas y posibles restricciones en el transporte. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) recomendó a los residentes abastecerse de suministros básicos y proteger sus viviendas ante el incremento de accidentes y percances derivados de la ola polar. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) advirtió que los incidentes por intoxicación y accidentes en interiores aumentan durante los cortes de energía y olas de frío extremas, según reportes recientes citados por The New York Times.
En inviernos previos, las tormentas han provocado extensos cortes de luz, daños en tuberías, colapsos de techos y problemas de acceso a servicios públicos en varias regiones del país. De acuerdo con la EPA, la temporada 2024-2025 registró un aumento del 12% en interrupciones eléctricas relacionadas con fenómenos climáticos severos, así como miles de incidentes por congelamiento de cañerías y obstrucción de desagües.
Las autoridades recomiendan anticipar posibles cortes eléctricos. La EPA sugiere mantener a mano mantas, abrigos y fuentes de calor alternativas, como estufas de leña o chimeneas, asegurando siempre ventilación para evitar intoxicaciones. Nunca debe usarse un generador dentro de la vivienda ni operar vehículos en garajes cerrados, ya que estos equipos emiten gases tóxicos, advierte el NWS según The New York Times.
El NWS recomienda aislar puertas y ventanas con cinta adhesiva o burletes para mantener el calor en el interior y limitar la entrada de aire frío. “El aislamiento de marcos y accesos es una medida eficaz que puede implementarse antes de que llegue la tormenta”, detalla el organismo. Mantener cerradas las habitaciones que no se utilizan y bloquear rendijas ayuda a preservar la temperatura interior.

El programa Protect Your Pipes orienta a los hogares a mantener el termostato sobre 13 °C (55 °F) y vaciar las tuberías exteriores antes de la llegada del frío. Dejar correr un hilo de agua en los grifos de mayor riesgo puede reducir la probabilidad de rupturas, de acuerdo con recomendaciones citadas por The New York Times. Abrir las puertas de los gabinetes bajo lavabos permite que el aire caliente circule alrededor de las cañerías expuestas.
La EPA sostiene que la congelación de tuberías es una de las causas más frecuentes de daños en viviendas durante emergencias invernales. Más del 65% de los siniestros reportados en la última temporada estuvieron vinculados a fallas en caños expuestos o mal aislados.
La FEMA aconseja contar con al menos tres días de alimentos no perecederos y agua potable, calculando 3,8 litros (1 galón) por persona por día. Los alimentos deben poder consumirse sin necesidad de cocción, ya que el suministro eléctrico puede interrumpirse durante largos períodos, según recomendaciones recogidas por The New York Times. Un botiquín de primeros auxilios y los medicamentos necesarios para quienes padecen enfermedades crónicas forman parte del equipo básico sugerido.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recomienda revisar la caducidad de los productos almacenados y priorizar conservas, barras energéticas y alimentos listos para consumir.
El NWS y la CDC recomiendan preferir linternas y baterías recargables en vez de velas para minimizar riesgos de incendio. “Utilice únicamente luces alimentadas por baterías y no deje velas encendidas sin supervisión”, detalla la CDC en su protocolo de emergencias. Los teléfonos móviles pueden servir como fuente de luz, aunque su batería suele agotarse rápidamente.
La Administración de Incendios de Estados Unidos señala que el uso incorrecto de velas figura entre las primeras causas de incendios en hogares durante cortes de energía ocasionados por mal tiempo.
The New York Times destaca que el cloruro de sodio (sal de roca) es eficaz para temperaturas superiores a -9 °C (15 °F), aunque puede dañar superficies metálicas y de concreto. El cloruro de magnesio funciona mejor a temperaturas mayores a -18 °C (0 °F) y resulta menos corrosivo, lo que lo hace preferible en hogares con mascotas. El cloruro de calcio actúa en condiciones extremas, hasta -32 °C (-25 °F), aunque no es seguro para animales domésticos.
El NWS recomienda aplicar estos productos antes de la nevada para evitar la formación de hielo y facilitar la remoción posterior.

La Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (ASPCA) sugiere tener reservas de alimento y agua para varios días y mantener a las mascotas dentro del hogar mientras dure la tormenta. “Los animales domésticos deben permanecer en ambientes resguardados y contar con los mismos suministros de emergencia que el resto de los miembros de la familia”, señala la organización citada por The New York Times.
La Cruz Roja Americana propone utilizar botines especiales para perros o aplicar vaselina en las patas antes de salir, con el fin de evitar el contacto con productos descongelantes. Tras cada paseo, se recomienda lavar y secar las patas de los animales para eliminar residuos químicos y hielo.
La EPA y la FEMA sugieren examinar la vivienda una vez que haya pasado la tormenta. Es esencial limpiar los desagües y retirar la nieve acumulada en techos, canaletas y ramas cercanas. La presencia de carámbanos puede indicar obstrucciones, lo que aumenta el riesgo de filtraciones y daños estructurales.
Las salidas de aire de electrodomésticos, como secadoras y calefones, deben mantenerse despejadas de nieve para evitar bloqueos y posibles intoxicaciones por monóxido de carbono. Revisar la integridad de las tuberías y sellar cualquier fisura ayuda a prevenir daños adicionales en futuras tormentas.

La coordinación entre agencias federales y estatales busca mitigar los efectos de la tormenta sobre la población y los servicios críticos. El cumplimiento de las recomendaciones oficiales permite reducir riesgos de accidentes, intoxicaciones y pérdidas materiales. Según la FEMA, la anticipación y la información actualizada son factores clave para enfrentar eventos meteorológicos extremos con mayor seguridad.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene actualizaciones periódicas sobre la evolución del fenómeno y las medidas preventivas vigentes. Las autoridades reiteran que una preparación adecuada puede marcar la diferencia entre incidentes menores y consecuencias graves durante emergencias climáticas.
