
El embajador ruso en Venezuela, Serguéi Melik-Bagdasárov, afirmó que durante la operación militar estadounidense del pasado 3 de enero que culminó con la captura del ex dictador venezolano Nicolás Maduro, el ejército venezolano realizó dos disparos fallidos con baterías antiaéreas de fabricación rusa contra tropas estadounidenses. El diplomático, en declaraciones al canal Rossiya-24, atribuyó el fracaso a la falta de capacitación del personal militar local en el manejo de los sistemas Iglá, subrayando que “además de tener una ametralladora en las manos, hay que saber dispararla”.
Melik-Bagdasárov explicó que le informaron sobre la ejecución de al menos dos intentos de disparo por parte de los sistemas de defensa rusos, ambos sin éxito. Reconoció que la cooperación militar entre Rusia y Venezuela continúa y que el mantenimiento de los sistemas de armas suministrados por Moscú seguirá vigente durante décadas. El diplomático sostuvo que la colaboración no se ha cancelado y que Rusia mantiene sus compromisos en la región.
La operación estadounidense, denominada “Resolución Absoluta”, incluyó ataques a objetivos militares en Caracas y otras zonas, y finalizó con la detención de Maduro y de su esposa Cilia Flores, quienes posteriormente comparecieron ante un tribunal federal en Nueva York por cargos de narcotráfico y terrorismo. Tras la captura, Delcy Rodríguez asumió la jefatura del régimen chavista y procedió a la designación de doce oficiales superiores en mandos regionales y a la reestructuración de la cúpula de seguridad, incluyendo la jefatura de la guardia presidencial y la dirección de la agencia de contrainteligencia militar.
El embajador ruso no solo responsabilizó a los militares venezolanos por la falta de capacitación, sino que denunció negligencia y deslealtad dentro de las fuerzas de seguridad. Melik-Bagdasárov aseguró que agentes venezolanos colaboraron con la inteligencia estadounidense y facilitaron la operación de captura, afirmando que Moscú “conoce los nombres de estos traidores” que huyeron tras el operativo. Indicó que muchos agentes del orden no actuaron con la diligencia esperada y que los problemas de lealtad antecedieron a los hechos del tres de enero.

Anteriormente, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, sugirió que los sistemas de defensa antiaérea rusos suministrados a Venezuela —como las baterías S-300 y los sistemas Buk— fueron inutilizados por medios de guerra electrónica durante la incursión. Esta situación reavivó cuestionamientos internacionales sobre la eficacia de la tecnología militar rusa como garantía de seguridad para sus aliados.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró el interés de Rusia en mantener la inversión y los proyectos en Venezuela, afirmando que Moscú ha sostenido contacto permanente con las autoridades venezolanas y que “conoce bien” a la presidenta encargada Rodríguez. En 2025, Rusia reportó la construcción de una fábrica de munición para fusiles Kaláshnikov y el avance de otra planta para fusiles de asalto, ampliando la infraestructura de la industria militar rusa en el país sudamericano.
