Sarah Ferguson, exduquesa de York, vuelve a estar en el ojo del huracán tras la publicación de millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales. Entre ellos destacan correos electrónicos que muestran una relación cercana con Epstein incluso después de su salida de prisión, lo que ha generado gran sorpresa y debate en medios internacionales.
La correspondencia revela que Ferguson no solo intercambió mensajes afectuosos, sino que en al menos un correo llegó a proponer matrimonio al polémico empresario.
En enero de 2010, seis meses después de que Epstein saliera de prisión, la exduquesa le escribió: “Eres una leyenda. De verdad que no tengo palabras para describirte, mi amor, mi gratitud por tu generosidad y amabilidad. Estoy a tu servicio. Cásate conmigo”. La falta de contexto sobre este mensaje ha dejado a expertos y al público especulando sobre sus motivaciones.

No se trata únicamente de mensajes sobre matrimonio. Otros correos sugieren que Ferguson ofreció a Epstein y a sus contactos acceso a eventos exclusivos y tours privados por el palacio de Buckingham. En junio de 2009, mientras Epstein aún cumplía condena, Ferguson respondió a una solicitud suya: “Puedo organizar cualquier cosa”, refiriéndose a un posible tour VIP para la hija del abogado Alan Dershowitz. Aunque los documentos no aclaran si la visita realmente se llevó a cabo, evidencian la disposición de la exduquesa a facilitar accesos privilegiados.
En los intercambios se repiten referencias al matrimonio y comentarios sobre la esposa de Epstein. En septiembre de 2009, Ferguson hacía alusión al físico de la mujer del empresario y añadía: “Está bien, cásate conmigo y luego la emplearemos”. La combinación de elogios, propuestas de matrimonio y ofertas de acceso exclusivo ha llevado a muchos a especular sobre un vínculo que va más allá de la simple amistad.
Los documentos también muestran que Epstein intentó presionar a Ferguson para que publicara declaraciones en su defensa, asegurando que él “no era un pedófilo” y que las acusaciones eran falsas. Esto sugiere que su relación continuó incluso después de la condena en 2008 y que Ferguson, al menos indirectamente, participó en los intentos de Epstein por limpiar su imagen.

Durante los intercambios, Ferguson aparece identificada como ‘Sarah’ y en algunos correos como ‘Fergie’. La correspondencia abarca varios meses y evidencia un contacto constante, aunque la naturaleza completa de estas interacciones sigue siendo objeto de debate.
Estos correos se suman a una larga lista de revelaciones sobre las conexiones de Epstein con figuras públicas y miembros de la aristocracia internacional, entre ellos Donald Trump o el expríncipe Andrés. La publicación masiva de archivos ofrece ahora una oportunidad para examinar cómo personas influyentes interactuaron con él, incluso después de su condena por delitos sexuales.

Aunque Ferguson no ha emitido declaraciones sobre estos correos, la difusión de los documentos vuelve a poner en evidencia que su relación con Epstein no terminó con su prisión. El tono afectuoso y las propuestas de matrimonio contrastan con la gravedad de los delitos cometidos por el financiero y plantean preguntas sobre los límites de la relación entre ambos. Expertos en reputación advierten que estas revelaciones podrían afectar la imagen de la exduquesa, que durante años ha tratado de mantener una presencia mediática elegante y cercana a la realeza, a pesar de sus dificultades personales y financieras.
A medida que se analicen más documentos, es probable que surjan nuevos detalles sobre esta controvertida relación. Por ahora, los correos públicos ofrecen una mirada inesperada y polémica sobre la relación de Sarah Ferguson con uno de los criminales más mediáticos del siglo XXI, dejando tras de sí una historia cargada de intriga y misterios sin resolver.
