“Hago este video porque temo por mi vida”. Visiblemente afectado por las circunstancias, el abogado argentino Germán Darío Giuliani envió un video desde su condición de detenido por el régimen venezolano. La pieza audiovisual no es actual, pero se conoció este sábado.
Giuliani fue detenido en mayo del año pasado en Caracas. Está acusado por las autoridades venezolanas de delitos como “terrorismo, narcotráfico y mercenarismo” y, hasta donde se sabe, permanece alojado en el Centro Penitenciario Yare II.
El hombre rechazó esas acusaciones en el video difundido en las últimas horas y presuntamente grabado días después de su detención. “Soy argentino, padre de familia, tengo tres hijos. Virginia, te estoy hablando a vos. Y a mis hijos, no sé si espero volverlos a ver. Me siento… Estoy acá encerrado en un lugar en Venezuela. Hace ya más de una semana me tienen acá incomunicado. No me han dicho nada. No soy ningún terrorista ni tampoco hablo de temas de política, ni nada que se le asemeje. Hago este video porque temo por mi vida, temo que no salga de esta”, dijo Giuliani en la primera parte del mensaje, donde se lo observa desmejorado, en un lugar oscuro, con una musculosa color granate.

En la otra parte del video, difundido por el canal TN, Giuliani agregó que “ningún ciudadano del mundo se merece que le pase lo que me está pasando a mí”, remarcó que es abogado y que conoce sus derechos pero que “acá siento que no tengo ningún derecho y que están haciendo lo que quieren o lo que se le dé la gana conmigo”.
Además pidió ayuda a “la diplomacia de Argentina” y remarcó que necesitaba “a los organismos internacionales, apelo a que se sepa esto, no solo por mí sino para que no pase a otras personas”.
La esposa del abogado, Virginia Rivero, confirmó también en TN que las imágenes fueron grabadas una semana después de la detención de su marido.
“Las hermanas de Germán crearon una página por Instagram que se llama Justicia para Giuliani. En este momento que la gente de Venezuela se empezó a animar a denunciar, se están dando cuenta que ese es el camino, la presión, la denuncia. Nos compartieron a ese Instagram este video de Germán, que es muy cercano a la fecha de su detención. Creo que tiene una semana, fue una semana después”, dijo.
Días atrás, desde la Nunciatura Apostólica ubicada en el barrio porteño de Recoleta, Rivero había reclamado la liberación junto a familiares de los otros argentinos, entre quienes estaba María Alexandra Gómez, la pareja de Gallo.
“El reclamo sigue intacto”, aseguró Rivero, quien destacó el recibimiento por parte de la Nunciatura y explicó que “el pedido concreto es que pueda interceder el Vaticano o las autoridades que sean necesarias, porque este momento es un momento que hay que presionar y que nos tienen que escuchar”.
“Queremos la liberación y necesitamos abrir posibilidades para que liberen a todos los presos políticos”, aseguró y remarcó que su marido es “inocente”, a pesar de que uno de los jerarcas del régimen, Diosdado Cabello, mencionó que Giuliani había sido detenido en altamar “porque iba a recoger a un serbio”.
“Para nosotros fue muy impactante al principio porque no podés creer esas cosas”, comentó la esposa de Giuliani. “Germán estuvo detenido en Caracas, en un comando, que es un lugar chiquito, que tenía tres celdas nada más, estuvo siete meses encerrado en una celda hasta el día que lo llevaron a hacer la audiencia, que obviamente ya nos habían anticipado que no iba a prosperar”, recordó Rivero.
“El 21 de diciembre fue trasladado y el 16 de enero le dejaron hacer una llamada, que dura dos minutos y se corta. Ahí pudo decirme dónde estaba, en Yare II, que estaba en una celda con presos políticos exclusivamente extranjeros y que estaba en el módulo 2″, afirmó.
Giuliani llegó a Venezuela el 5 de abril de 2025 por motivos laborales y comerciales, según contó su familia, que repite que fue detenido simplemente por hablar con acento argentino.
Su hermana Vanesa Giuliani explicó que, antes de ser detenido, a Germán le exigían mostrar pasaporte y celular incluso para comprar en tiendas, un clima de sospecha que se intensificó hasta su captura.
