Una recopilación de entrevistas y materiales de archivo reúne explicaciones atribuidas a Carlos “Indio” Solari sobre canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El eje principal proviene del artículo «Gulp! explicado», publicado en 1985 por la revista Canta Rock, aunque el origen de otras descripciones aún no pudo ser determinado.
El archivo ricotero tiene esa capacidad extraordinaria de convertir una canción en expediente, una frase en tesis doctoral y un comentario del Indio Solari en material de excavación arqueológica. Alguien dice “la bestia pop” y, de inmediato, aparecen tres generaciones de oyentes dispuestas a debatir si se trataba de una broma, una crítica al medio, una contraseña emocional o un mensaje cifrado para sobrevivientes de alguna noche imposible.
En este caso, el material reúne declaraciones del Indio sobre canciones de Gulp!, Oktubre y Un baión para el ojo idiota. Parte de esas explicaciones tiene procedencia clara: el artículo «Gulp! explicado», publicado por la revista Canta Rock en 1985. El resto, como corresponde a todo documento redondo que se respete, aparece envuelto en niebla, misterio y una leve sospecha de que alguien, en algún lugar, tiene una revista guardada en una caja junto a entradas viejas, cassettes y una remera que ya no resiste otro lavado.
Lo fascinante es que Solari explica algunas canciones sin quitarles del todo el veneno poético. Aclara, pero no domestica. Dice, por ejemplo, que una letra puede ser una broma, un deseo, una escena de amor o una forma de mirar la televisión como si el aparato también estuviera mirando de vuelta. Y aun así, después de leerlo, las canciones siguen haciendo lo que siempre hicieron: escaparse por los costados de cualquier interpretación demasiado prolija.
El universo redondo nunca fue exactamente un manual de instrucciones. Más bien fue una máquina de producir imágenes: mujeres actualizadísimas, televisores que devuelven soledad, trenes que quizá no le contestan a nadie, vacas cubanas fulminadas por restos de satélite y rockeros que todavía creen en una fracción de belleza aunque el mundo venga con cara de lunes. Si eso no es literatura argentina en estado eléctrico, al menos se le parece bastante.
Por eso estas explicaciones importan, pero no clausuran nada. Son ventanas, no candados. Sirven para escuchar de nuevo, discutir mejor y confirmar que las canciones de Los Redondos siguen funcionando como una especie de oráculo barrial: uno pregunta por amor, política, noche, televisión, desencanto o naufragio, y el tema responde con una frase que parece escrita para otra época pero vuelve, puntual, a arruinar la tranquilidad del presente.
Una recopilación de entrevistas y materiales de archivo volvió a poner en foco las explicaciones que Carlos “Indio” Solari dio sobre algunas canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El material reúne interpretaciones y declaraciones vinculadas a temas de Gulp!, Oktubre y Un baión para el ojo idiota, tres discos centrales en la construcción del universo ricotero.
Según el relevamiento, una parte de esas declaraciones corresponde al artículo «Gulp! explicado», publicado en 1985 por la revista Canta Rock. En ese texto aparecieron comentarios de Solari sobre canciones del primer disco de Los Redondos. Sin embargo, no se pudo determinar con precisión de dónde provienen las descripciones atribuidas a las canciones de Oktubre y Un baión para el ojo idiota.
Las explicaciones sobre Gulp!
En torno a La bestia pop, Solari la definió como una mirada irónica, aunque no agresiva, sobre el propio grupo y el ambiente musical. “Es como una joda a nosotros mismos y al medio, pero no hay una ironía malsana, es simplemente un chiste. Y de acuerdo a como venga la noche, uno puede estar incitando a ‘brillar, mi amor’ o eso mismo se transforma en algo irónico.”
Sobre El infierno está encantador esta noche, el Indio explicó que se trata de una canción dedicada a la gente y centrada en una idea de entrega emocional. “Está dedicado a la gente. La frase pivot, que resume todo lo demás, es cuando dice voy a salvarte esta noche, nada de papos, ninguna historia, esta noche yo te como el dolor, no se como voy a hacer para quererte pero esta noche tu dolor va a desaparecer porque te quiero mucho, a tal punto de que este infierno está encantador, porque las cosas son así.”
En el caso de Unos pocos peligros sensatos, Solari contó que el tema originalmente tenía otro nombre. “Se llamaba Golpe de suerte pero lo tuvimos que cambiar porque Moris tenía un tema con ese nombre. Golpe de Suerte es un deseo, una cosa con la que muchas veces queremos coronar todo esto, un buen deseo. Y cuando la gente lo grita, están aceptando ese deseo, y a la vez devolviéndoselo a uno.”
También se refirió a Ñam fi frufi fali fru, a la que describió como una letra directa, asociada al espíritu del rock and roll. “Es una letra clara, que habla de una relación donde la señora bebe de más, y le dice cosas. En vez de decirle papito le dice doctor, nene sifón. Casualmente este tipo de letras van con los rocanroles, que están asociados a cosas más directas, no tan de ficción.”
En Yo no me caí del cielo, Solari vinculó la letra con una mirada sobre la ambición del rock y sus límites morales. “Hay muy pocos en el rock que se han caído del cielo, pero también hay muy pocos que lo aceptan. El rock ha sido muy ambicioso, pero eso se confunde a veces con lo pretencioso. Parece ser una justificación de un tipo, un cantante de rock, que le está cantando a una chica que quiere, y le dice que a pesar de que ‘hay mucho olor a gato’, él no se cayó del cielo, no es quién para enjuiciar esa situación. Si me seguís queriendo no está todo tan mal”.
Sobre Te voy a atornillar, el músico habló de una pulsión amorosa intensa, atravesada por deseo, daño y aceptación. “Habla de esa necesidad o pulsión de hacerle cosas al objeto querido. Está todo mezclado porque hay un amor que es tan hermoso como dañino, y todo es exultante. Pero no es un reclamo ni es agresivo, sino que hay una comprensión del amor que involucra todo esto con comodidad, con naturalidad. El amor, la pasión y la muerte son así, involucran todo esto junto y debemos aceptar que es así para poder disfrutarlo”.
En relación con Barbazul versus el amor letal, Solari la presentó como una canción atravesada por una tensión entre lo femenino, el deseo y el poder. “Es un mundo en donde hay una especie de pugna entre mujeres actualizadísimas, con pezones radioactivos y un dios-prisión/feliz-prisión. Es como que aparece la gloria de lo femenino. «Sonrisas pillas/manzanas firmes». También habla del límite de esa gloria, ya cuando «viejas feas como monos» manejan todo. Podría ser una continuación de Superlógico, que es quizás más clara”.
Por último, en Pierre, el vitricida, el Indio explicó que la canción nació como una anécdota vinculada a Pierre Bayona, figura reconocida dentro del rock argentino. “Es una anécdota, aunque Pierre asegura que el no rompió ningún vidrio. Más que nada, el gordo Pierre (Bayona) es uno de los personajes del rock argentino que merecía estar en un twist. Es un productor que ha estado desde los comienzos del rock y aún sigue riendo y tosiendo. Se ha ganado un espacio y de tanto en tanto, la gente sospecha que rompe algún vidrio”.
Todas estas declaraciones corresponden al artículo «Gulp! explicado», publicado en 1985 por la revista Canta Rock.
Oktubre y otras lecturas del universo redondo
En las explicaciones reunidas sobre Oktubre, aparece una definición general del clima conceptual del disco a partir de Fuegos de octubre. “Oktubre tiene como planteo básico alinearse en cualquier dinámica que escape de la lectura posmodernista. Porque el posmodernismo es una lectura pseudo filosófica nacida en la misma usina de la industria del disco y es difundida casualmente en todo el mundo, por los embajadores itinerantes cuya función es trasladar esa información”.
Sobre Música para pastillas, Solari se refirió al uso de expresiones de otras épocas y a la manera en que una canción puede activar sentido incluso cuando no todo se comprende de manera literal. “A veces hay términos que utilizo que son de otra época, como «esto está muy Shangai», que se usaba en Brasil cuando yo vivía allá. Puede ser que los más chicos no sepan bien de qué hablo, pero a lo mejor un día lo entienden, o al menos eso les suena y no interesa la interpretación. Algo debe estar pasando porque la cantan todos y algo se enciende. Se produce un estado de conmoción”.
En el caso de Aquella solitaria vaca cubana, el propio Indio evitó clausurar las interpretaciones políticas o simbólicas del tema. “No tengo derecho a romperle el sueño a los que ven en esta letra la revolución cubana o cualquier otra cosa por el estilo; sería igual que si un pintor explicara cómo mirar un cuadro suyo” dijo alguna vez el Indio. No obstante, la anécdota que inspiró esta letra es la siguiente: un trozo de satélite se desplomó del cielo por accidente y fue a caer sobre una pobre vaca que pastaba inocentemente en algún rincón de Cuba. La noticia fue leída por los Redondos y de ahí la canción.
Un baión para el ojo idiota y la crítica a los medios
Sobre El ojo idiota, Solari vinculó la canción con la expansión de los medios masivos y, en particular, con la experiencia solitaria de la televisión. “Desde que han aparecido los mass-media, el reflejo vigente es el de la televisión que promete, entre otras cosas, vincularte con todo el mundo. Pero lo que en realidad tenemos es esa cosa espantosa de una persona sola en un living, mirando una TV. No está con nadie, está sola. Eso es para nosotros el ojo idiota. Esa TV que lo mira”.
En torno a Todo un palo, el material recoge una lectura posible sobre dos versos que podrían dialogar con canciones de Charly García. “Dos versos parecen responder a dos diferentes canciones de Charly García: «Yo voy en trenes» frente la conocido: «No voy en tren, voy en avión» y «algo me late y no es mi corazón» frente al «tengo algo hondo que late en mi corazón» ( de Yo no quiero volverme tan loco). Sin embargo el indio ha dicho sobre esto: «Yo voy en trenes» no tiene por qué ser una respuesta a «no voy en tren». Las interpretaciones corren por cuenta de cada uno. De todos modos, creo que rockeros como García o Spinetta son queridos, más que por sus últimos resultados artísticos, por su actitud durante la dictadura, por su significación. Que algunos de ellos se hayan olvidado de esto y hayan entrado en la comodidad del artista cortesano, del artista posmoderno que se limita a hablar de su soledad, es problema suyo. Son ellos quienes se pierden a la gente”.
Sobre Esa estrella era mi lujo, la explicación apunta a una mirada rockera sobre un mundo adverso, pero todavía atravesado por la posibilidad de una belleza mínima. “Tiene que ver con la descripción más cruda de lo que nos pasa, de una mirada rocker a un mundo que no viene muy bien pero que igual apuesta a su ilusión. Un rocker es un tipo que no se cansa de creer en sus ideales. No es la cosa decepcionada del darkie, sino todo lo contrario porque siempre vale la pena esa fracción de belleza que uno puede atesorar en un momento. Creo que estas son las únicas confirmaciones sobre el valor de esta vida, porque el resto es vorágine y dolor”.
En Nuestro amo juega al esclavo, Solari la vinculó con el clima general del disco y con otras canciones que consideraba representativas de esa etapa. “Es una marcha. ‘Esa estrella era mi lujo’ es un tema para chapar; ‘Héroe del whisky’ es un rocanrol. Creo que estos tres temas son los que más me gustan del disco, porque son muy representativos del clima del lugar y de la forma en la que hemos estado trabajando”.
La lectura de Horacio González
El material también incorpora otras interpretaciones, entre ellas una lectura de Horacio González sobre Canción para naufragios. El análisis vincula el verso «Ya no estás solo/estamos todos en naufragar» con La balsa, una de las canciones fundacionales del rock argentino.
Según esa interpretación, el verso guarda relación con aquella canción en la que el protagonista dice «estar muy solo y triste» y decide que «con mi basla yo me iré a naufragar». González recuerda que, de acuerdo con Lito Nebbia, coautor del tema junto a Tanguito, naufragar era “quemar los días, divagar, buscar nuevas experiencias”.
La lectura sostiene que, hacia fines de los años 60, sólo un sector de la juventud adscribía al rock y a su contracultura, mientras que para la época en que Los Redondos grabaron Oktubre, el fenómeno ya atravesaba a una porción mucho más amplia de los jóvenes. En esa comparación, el naufragio dejaba de ser una experiencia individual para convertirse en una marca generacional.
Las explicaciones y lecturas reunidas no agotan el sentido de las canciones, pero permiten reconstruir parte del modo en que Solari pensaba su obra: entre la ironía, la crítica cultural, la poética del rock, la incomodidad frente a los medios y la resistencia a cerrar una interpretación definitiva. En ese margen abierto, las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota siguen encontrando nuevas capas de lectura.







